LADIES, LADIES, LADIES
Por: J. Daniel Miranda Medrano
La situación de más espacios de libertad y la incursión cada vez mayor de las mujeres en la política, ha sido bien recibida pues es un acto de la más elemental justicia social, son cada vez más las mujeres que ocupan funciones sociales o políticas que antes estaban restringidas a la población masculina. Es obvio que la incursión femenil en actividades que antes eran casi de varones tiene muchísimos aspectos positivos por cuestiones de justicia y de equidad de género, pero lamentablemente estamos viendo que muchas de ellas tienen iguales vicios que los que se critican en el género masculino.
Afortunadamente y gracias a las redes sociales, la sociedad mexicana tiene la posibilidad de enterarse de estos lamentables casos. Solo hay que recordar el asunto de las ladies de Polanco que mangonearon a un policía que se dejó, en lugar de detenerlas; o la lady de la Roma, una dama que atropelló a otra que posteriormente falleció; lady garnacha, dirigente panista que se lidió a golpes en el piso con otra militante de su partido; lady de Celaya, una dama que presumió de influencias y que atropelló a un joven en Guanajuato en estado de Ebriedad; o el muy conocido de Lady Profeco, que le costó la chamba posteriormente a Humberto Benítez Treviño; otro caso es el caso de prepotencia de la lady senadora Luz María Beristain, del PRD, quien trató de manera prepotente a empleados de una aerolínea en el aeropuerto de Cancún.
Ahora fue exhibida la regidora de Guadalajara Elisa Ayón Hernández, quien se lució con una serie de dichos y palabras que muestran el tipo de persona que es, su bajeza y su carencia de valores; para muestra de ello transcribo la siguiente frase textual siguiente: “Yo no soy la virgen de Guadalupe, si fuera la virgen de Guadalupe Dios me tendría en un pinche nicho en una iglesia, y era Santa Elisa y persígnense cabrones agarremos lo que tengamos que agarrar, repártanlo, no sean culeros, hagamos lo que tengamos que hacer”.
De una forma u otra las mujeres de manera pertinente, tienen posiciones sociales o políticas a las que antes no podían acceder; lamentablemente, esto también demuestra que actos como los de corrupción autoritarismo y prepotencia no son exclusivos de un solo género sino más bien una condición humana y con fuertes raíces culturales. En este sentido la sana equidad y la igualdad vienen acompañadas de las peores prácticas y actitudes. La condición humana.
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