Por: Ángel Durán
En el ámbito del derecho civil, es común enfrentarse a situaciones donde un deudor, con la intención de evadir sus obligaciones, recurre a la simulación de actos jurídicos.
Este comportamiento no solo perjudica al acreedor, sino que también pone en evidencia las falencias del sistema judicial mexicano para abordar y sancionar dichas prácticas.
Ante ello, es fundamental difundir y esclarecer las herramientas legales disponibles para proteger los derechos de los acreedores y garantizar una justicia efectiva.

Uno de los escenarios más frecuentes es cuando una persona presta dinero o realiza un acto jurídico con otra, y el deudor, en lugar de cumplir con su obligación, simula la venta de bienes que previamente había ofrecido como garantía.
Este tipo de maniobras buscan crear un estado de insolvencia artificial, dificultando así el cobro de la deuda.
A pesar de que el deudor puede declarar insolvencia, dejando al acreedor sin bienes para responder, existen mecanismos legales para contrarrestar esta situación.
El sistema de justicia mexicano, en ocasiones, permite que estos actos de simulación pasen desapercibidos, especialmente cuando se argumenta que el deudor está verdaderamente insolvente.
Sin embargo, la legislación estatal, como el Código Civil del Estado de Colima, ofrece soluciones específicas para estos casos. El artículo 2054 del mencionado código establece que “los actos celebrados por un deudor en perjuicio de su acreedor pueden anularse, a petición de éste, si de esos actos resulta la insolvencia del deudor, y el crédito en virtud del cual se intenta la acción, es anterior a ellos.”
Este precepto legal es una herramienta poderosa para los acreedores, ya que les permite impugnar actos jurídicos que hayan sido realizados con la finalidad de perjudicar sus derechos.
Para ejercer esta acción, es necesario demostrar que la simulación de la venta de bienes fue realizada con el propósito de evitar el cumplimiento de la obligación pendiente. Esto implica una carga probatoria significativa, donde el acreedor debe presentar evidencias claras de la intención fraudulenta del deudor.
Además de contar con una base legal sólida, es crucial que los jueces y tribunales sean sensibles y estén capacitados para identificar estos actos de simulación. La interpretación garantista de la ley debe prevalecer, asegurando que los derechos de los acreedores sean protegidos eficazmente.
En muchos casos, la falta de reconocimiento de estas prácticas por parte de los jueces perpetúa la impunidad y genera una profunda frustración entre quienes buscan justicia.
La jurisprudencia reciente también respalda esta perspectiva. Este avance jurisprudencial es fundamental para fortalecer la confianza en el sistema de justicia y garantizar que las leyes sean aplicadas de manera justa y equitativa.
También en estos casos se debe demandar el pago de los daños ocasionados a los acreedores y esto lo debe pagar el simulador, pero principalmente el sistema judicial debe empezar a erradicar este tipo de prácticas, que causan mucho daño tanto al sistema de justicia, como a los acreedores que son víctimas de fraudes civiles.
Quien se encuentre en estos casos, debe acudir a la justicia civil y buscar abogados especializados en el área, ya que hay muchos, así como también, hay muchos casos que en nuestro país ocurren, dada la debilidad del sistema judicial.
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