Por José Díaz Madrigal
Luego de que llegaron las fuerzas carrancistas, encabezadas por Obregón en julio de 1914 aquí a Colima, la zozobra empezó a reinar entre chicos y grandes de toda la población. En especial el seminario – ubicado en esa época en la calle Guerrero y 27 de septiembre, donde actualmente es la primaria Torres Quintero- a donde no tardaron en llegar rumores alarmantes que inquietaron a profesores y alumnos. Los revolucionarios que eran anticlericales, hacían detenciones arbitrarias de cualquier persona, pero ensañandose con miembros del clero y, al mismo tiempo empezaron con la incautación de inmuebles: los templos y escuelas católicas.
El seminario lindaba por la parte de atrás con el colegio San Luis Gonzága -donde ahora es el Monte de Piedad-, después que llegó la milicia de norteños, los dos lugares se convirtieron en cuarteles. Así estuvieron ambos edificios hasta 1920, en que por gestión del gobernador Miguel Álvarez -papá de Griselda- regresaron únicamente la parte del seminario a sus dueños originales, el colegio San Luis Gonzága se perdió para siempre. Ese período de 1914 a 1920 que el seminario sirvió de guarnición militar, fue la primera vez que se incautó por el gobierno.
Sin embargo en 1925 llegó como ejecutivo estatal, enviado por Calles, el feroz comecuras Francisco Solórzano Bejar y el seminario fue incautado por segunda ocasión, pero esta vez en forma definitiva, para usarlo otra vez de comandancia militar. Así permaneció durante todo el tiempo de la Revolución Cristera.
Al concluir ese movimiento armado, llamado de La Cristiada, los seminaristas dispersos ya no tenían edificio propio, haciendo sus reuniones casi en la clandestinidad en casas particulares. En la primera mitad de la década de los treinta, se desató una vez más la persecución religiosa y otro gober, también de negra memoria, Salvador Saucedo. Decretó el 22 de octubre de 1934 la expulsión de Colima de todos los sacerdotes Católicos, junto con el obispo José Amador Velasco. Entonces a los seminaristas se les reubicó en Ejutla Jal. y a algunos más fueron enviados al recién abierto seminario de Montezuma, en el estado norteamericano de Nuevo México.
El siguiente gobernador, Miguel Santana anuló todos los decretos de Saucedo y, se pudieron reanudar clases, otra vez en casas particulares.
En 1938 regresó de Roma el Padre Enrique de Jesús Ochoa, siendo nombrado de inmediato rector del seminario. El Padre Ochoa inició por habilitar otros espacios, tales como el edificio del actual seminario menor de Regalados y 27 de septiembre, a ese lugar envió a los estudiantes más avanzados, mientras que a los alumnos del menor, los colocó en Constitución esquina con Guerrero.
La idea de construir un nuevo seminario, le prendió a la mente brillante del padre José Verduzco en 1953, quien era rector del seminario ese año. De inmediato se lo dijo al señor obispo don Nacho de Alba, que dicho sea de paso, le gustó mucho ese plan. Se estudiaron varias ubicaciones, pero definitivamente se quería un lugar fuera de la ciudad. Se vieron algunos terrenos por el rumbo de la Armonía y San Cayetano, en esa época lejos de la mancha urbana. Se visitó la Hacienda del Carmen y otro predio por Nogueras. Ninguno daba el ancho, hasta que fue localizada la propiedad del Cobano que pertenecía al señor Ángel González. Se adquirió una parte y la otra la donó don Ángel, totalizando 19 hectáreas. Posteriormente se adquirió 3 hectáreas más, dando un total de 22 hectáreas en ese terreno del Cobano. Se formó un comité de sacerdotes presidido por don Nacho de Alba, apoyado por los presbíteros: Ricardo Bazán, Jesús Trujillo, Canuto Barreto, José Verduzco, Jesús Macías y Elias de la Mora.
La sociedad civil también se involucró con entusiasmo. Se hizo un Patronato pro-construcción del nuevo seminario, integrado por muchos colimenses de aquel viejo Colima: José Barreto, José Gil, Juan Cárdenas, Alfredo Cervantes, Arnoldo Shulte, Guillermo Brun, Miguel Trejo, Ángel González, José Bazán, José Quevedo, Alejandro y Francisco Rangel, Jorge Aguilar y Constantino Rodriguez.
Don Nacho de Alba en sencilla ceremonia bendijo el terreno el día 28 de noviembre de 1954. Encargó desarrollar proyecto y planos a un arquitecto de Guadalajara. El señor obispo personalmente dió a conocer a la feligresía el enorme proyecto, le hizo mucha publicidad y de ese modo solicitó la generosa ayuda del pueblo Católico para llevar a cabo la construcción.
Los trabajos se iniciaron en los primeros meses de 1956. Justo en éstos meses se están cumpliendo 70 años del arranque de esa gran obra. . . El Seminario del Cobano.

