Rugido de motores que se extingue; adiós a los arrancones de la pista Paco Zaragoza

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Edgardo Zamora|COLIMANOTICIAS

FOTOS: Cortesía Facebook Arrancones Colima

Colima, Col.- «Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire».

Estas son las líneas con que inicia la novela «Ensayo sobre la ceguera» de José Saramago, una escena que desde hace más de dos décadas se aprecia en los arrancones legales que se efectúan en el antiguo campo de aviación, ahora pista Francisco Zaragoza, al sur de la capital colimense.

Sin embargo, en menos de un mes dejarán de realizarse.

La historia del lugar inició entre 1989 y 1990, cuando un par de jóvenes, Jesús Zaragoza y Francisco Amezcua, comenzaron a reunirse por convivencia en el hangar del primero, pero sin la intención de organizar carreras de automóviles.

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Cada uno tenía un coche viejo al que le habían modificado el motor, la idea era mostrar quién tenía el auto mejor arreglado.

Sin embargo un jueves, Zaragoza, Amezcua y uno de sus amigos, Joaquín Valencia, quien poseía un Mustang 68, se hicieron la pregunta definitiva: «¿por qué no empezamos a dar un arrancón a los coches, a ver cuál jala más?».

Tomaron la pista del campo de aviación Paco Zaragoza e inició la carrera informal.

A partir de ello empezó la invitación  a más personas de voz en voz, ya que el lugar comenzó a tomar relevancia: «Vamos a la pista, el jueves se juntarán ahí».

«Se fueron uniendo otros amigos, Joaquín, Fernando Ortiz. Esos diez amigos llevaban diez amigos y éstos diez, más, hasta que no estábamos en el hangar sino en la pista; comenzaron a ir 50, 100, 150 personas», recuerda Zaragoza.

A raíz del incremento de asistencia, las carreras se organizaron los viernes y comenzó la preocupación de los organizadores: la pista no contaba con lámparas, ni permiso correspondiente, además que la gente se metía a la pista y se asomaba a ver la carrera sin medir el peligro.

La circunstancia propició que se acercaran a las autoridades municipales para dar formalidad a la pista; no obstante, los calificaron como «una bola de vagos, mecánicos borrachos y desmadrosos».

Por lo cual iniciaron con recursos propios a instalar lámparas, una cerca de 20 metros separada del pavimento de la pista y aprender sobre la marcha sobre las medidas de seguridad para evitar incidentes; sin embargo les faltaba el permiso y apoyo de las autoridades.

Amezcua, aseguró que fue Arturo Velasco Villa, cuando en la campaña a la alcaldía de Colima acudió a ver los arrancones, y vio una gran cantidad de asistentes, por lo que al entrar al gobierno, dio el permiso para realizar las carreras de 1/4 de milla.

Corrían entre los años de 1993 y 1994.

Al principio no se cobraba por ingresar a apreciar o participar en los arrancones, no obstante cada sábado había queja de pilotos de avionetas por la basura en el aeropuerto.

Ese fue el motivo para cobrar 20 pesos la cuota de entrada por auto, sin importar cuántas personas llegaran en cada uno.

«Así empezamos a hacernos recursos, pasamos 10 años sin verlo como negocio, sino como hobbie», expresó Amezcua.

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Al legalizarse, implicó sacar permiso al Ayuntamiento de Colima, pagar impuestos, tener seguridad pública, ambulancia y la energía eléctrica, además de mantener en buenas condiciones la pista como instalar un riel para protección.

Durante más de 20 años en la pista no ocurrieron percances graves, salvo la volcadura de un Volkswagen arreglado que era el favorito a nivel regional, el cual era conducido por Roberto Arias, «echó» una maroma sin situación que lamentar.

Y en otra ocasión se incendió un Corvette por irresponsabilidad del dueño al no revisar lo denominado como puntos críticos.

Durante las más de dos décadas nunca se generó problema con ninguna persona, ya que ambos organizadores cuidaban que fuera familiar y no ocurrieran desmanes.

«En un evento de diciembre llegaron a asistir sobre las 4 mil personas», refirió Amezcua.

 

UN RUGIDO QUE ESTÁ POR EXTINGUIRSE

El crecimiento poblacional que se genera en la capital del Estado obliga a que la pista Paco Zaragoza cierre, ya que está rodeada por las colonias El Tívoli, Patios del Ferrocarril, Bosques del Sur, Torres Quintero, entre otras.

La situación obligó que la pista de aviación y carreras se recortara de 1/4 de milla a 1/8 de milla por la construcción del puente “Desarrollo Sur”, para que las colonias aledañas puedan acceder al complejo donde se encuentra el Centro Estatal de Cancerología e instalaciones pertenecientes a la Secretaría de Salud.

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Los propietarios del terreno de la pista han decidido que se construya un desarrollo inmobiliario.

«Como todo en la vida hay ciclos, donde así como todo empieza tarde o temprano llega a su fin, la realidad es que la población nos comió, hay casas por todos lados. Se cierra el ciclo de pista de aviones,  autos, y lo que en algún momento fue de motocross en 1976», dijo Zaragoza.

El pasado domingo 14 de junio se realizó el último evento dominical y, dependiendo del clima, en los próximos 20 días aún se continuarán con las carreras de los viernes por la noche.

Tanto Zaragoza como Amezcua, tienen previsto realizar una gran fiesta de despedida con patrocinadores, corredores y aficionados que han asistido cada inicio de fin de semana.

A raíz de las condiciones que tiene la pista, no se puede efectuar un evento como de dragster drag.

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Ambos organizadores perciben una tristeza de los asistentes y automovilistas ya que los eventos han sido generacionales y sobre todo familiares.

«Es un ciclo que debe cerrarse y dar entrada a nuevos proyectos», mencionó Amezcua.

 

¿APERTURA DE OTRA PISTA?

De acuerdo a Amezcua, se tiene un proyecto enfocado en buscar inversionistas, sin embargo es difícil concretarlo por la realidad económica del municipio, Estado y país.

Tan sólo para construir otra pista para carreras se necesitaría una inversión de alrededor de 15 millones de pesos, con terreno e infraestructura.

Es decir, desglosándolo tan sólo para la pista se requiere una recta de un kilómetro, para lo cual serían al menos 10 hectáreas juntas. Más dos hectáreas que pudieran funcionar como estacionamiento.

Aunado al costo de instalación de infraestructura como lámparas, semáforos, gradas, mallas, cercas, pavimentación de la pista, pintura, sanitarios, entre otras cosas.

«Seguramente sería una pista fuera de la ciudad, y simplemente una hectárea barata costaría al menos 500 mil pesos», inquiere Amezcua.

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Expuso que es difícil por el monto de inversión, por lo que lo valoran para hacer asociación con la iniciativa privada.

«Porque así solos ocupamos mucho dinero, no lo tenemos y por lo tanto no la haremos».

 

LOS PROBLEMAS QUE SE PROPICIARÁN

El cierre de la pista propiciará dos problemas: las carreras clandestinas y la pérdida de ingresos de quienes cada viernes asistían a vender sus productos.

Zaragoza mencionó que hace días, tanto funcionarios del gobierno municipal como estatal le expresaron: «Qué responsabilidad nos dejarán, porque es una realidad la afición, y a ver qué haremos».

La respuesta fue concreta: «Pues buscar alternativas».

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Y es que la situación con posibilidad propiciará que se generen carreras clandestinas en las calles y Avenidas de la zona conurbada Colima-Villa de Álvarez.

Hace tiempo se identificaron como zonas donde se realizaban arrancones ilegales el Libramiento Los Limones, a espaldas de la Cervecería Corona; carretera al nuevo Isenco y el tercer anillo periférico, dónde hubo un accidente grave en el tramo Colegio Inglés-Hacienda del Carmen.

Cuando se llegaron a realizar las carreras clandestinas, la autoridad las detectó e inmediatamente tomó acción.

Zaragoza expresó que como civiles y organizadores de los arrancones de la pista Paco Zaragoza, formaron conjuntamente trabajos de concientización a jóvenes, mientras las autoridades tomaron medidas precautorias.

«Sí será un problema, tenemos unas grandes Avenidas para agarrar carreras, que han sido reconocidos por varios. Al momento van a la pista Paco Zaragoza, y se quitan las ganas», expresó Amezcua.

Otro posible problema será para quienes venden productos cada viernes.

«En la pista de arrancones, cada viernes asisten familias enteras a vender sus productos y el cierre propiciará la pérdida de empleo», expuso.

No obstante el sueño de Zaragoza y Amezcua, ya toma otro cause.

Ahora lo que en su momento fue el campo de aviación, después el antiguo aeropuerto y aún la pista de arrancones pasará a su siguiente fase: ser historia, ante la urbanización por el crecimiento poblacional que día a día ocurre en el Estado de Colima.

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