Por: Antonio Valdés Mejía
Ríndete, cállate, deja de luchar contra ti. Ríndete, cállate, no es que me dijeron que no era guapo, y ¿qué importa eso? Eso te da exactamente ser o no guapo, ¿Qué es eso? Es una tontería. Olvídate de eso, metete a tu misión, deja de lamentarte, de quejarte, no critiques, fíjate en lo tuyo, ¡¡¡enfócate!!! (FOCUS), descubre tus talentos, empieza a explotarlos a favor tuyo y de los demás (llámalos superpoderes si quieres), pero ¡¡¡enfócate!!! Tú estás aquí por algo, la naturaleza no se da porque si, no eres una casualidad, tú estás aquí por algo, cada uno de nosotros tiene su misión, una cosa es que la descubras. Y otra es que quieras hacerlo o no.
Hay una diferencia entre que es lo que sé, lo que siento y lo que creo y lo que es. ¿Me entiendes? Pero yo sé, no creo, no siento, no pienso. Sé. Sé que sabemos todo. Sabemos todo, lee con atención, Sabes todo, la cosa es que queramos o no. Si tu quieres dejar de fumar, tú sabes que hay que hacer para dejar de fumar, si tú quieres adelgazar, tú sabes lo que tienes que hacer para hacerlo, si tu quieres llevarte mejor con tu pareja, también sabes que hacer y qué no hacer, lo sabes, si lo sabes, no quieres o no se te pega la gana, que es otra cosa.
Hay una gran diferencia entre intentar y hacer. Cuando tu intentas, no quieres hacer, tu quieres hacer cuando haces, tu sabes perfectamente que lo único que tienes que hacer para llevarte bien con tu pareja, con tu hijo, con tu papá, con tu abuela, es simple, empieza por quererte a ti mismo. Y lo sabes, pero no quieres.
Prefieres comer donas, antes que hacer ejercicio. Lo sabemos todo, siempre lo supimos todo, pero nos es más fácil culpar al otro y recibir el cheque. Seamos sinceros, la inversión en uno mismo es la mejor inversión, con esa siempre ganas y no hay bajas o devaluación, y si tú no peleas por tus sueños e inviertes en tus sueños estarás trabajando o perdiendo tu tiempo. Y poniendo tu tiempo en el día equivocado, y seguirás peleando por los sueños de otro y no los propios. Y ese otro se ganará el cheque.
Velo por ti, escucha más la voz que proviene dentro de ti, que la voz o las voces que quieren entrar desde afuera. Para escucharte debes primero aprender a escuchar la voz de Dios y dedicar tiempo a orar, leer la Biblia y prestar atención. Dios desea hablarnos, pero debemos estar dispuestos a escuchar lo que Él nos quiere decir.
Tenemos dos oídos para escuchar y solo una boca para hablar, el tiempo que desperdiciamos hablando para escuchar, lo perdemos como hermosa oportunidad para crecer y vivir, tomemos tiempo para escuchar la voz de nuestro Padre celestial. Ríndete y cállate.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

