Que ya se vayan los puercos

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Pupitre al Fondo
Blanca F. Góngora
 
Desde antes de terminar el ciclo escolar pasado los puercos llegaron a las escuelas. Sí, los puercos amarillos del teletón y desde entonces (por indicaciones) se pasearon por los salones buscando siempre arrancar la moneda que los niños llevan en los bolsillos para poder comprar su desayuno. Pero no solo pasaron por los salones, también se nos pasaron por los bolsillos de los profesores y demás trabajadores de la educación. Todo, claro está, bajo la premisa de hacer que los niños, niñas y  adolescentes “tengan empatía, desarrollen valores, sean solidarios y más”, como si la escuela por sí misma no pudiera crear infinitas condiciones para sensibilizar a nuestras comunidades escolares.
Los puercos aparecieron también en las inscripciones y/o reinscripciones para este ciclo escolar (donde por cierto se prohíbe que los padres aporten cuotas que tanto necesitan las escuelas) y en muchas escuelas se quedaron en más de algún escritorio para cuando algún padre de familia hacia un trámite, sonarle el puerquito y exprimirle también la monedita que quizá ocuparía para completar el gran listado de útiles escolares que sus hijos necesitarían en este ciclo escolar.
No contentos con los puercos ya viviendo en las escuelas, llegó a las mismas un bonche de calcomanías, para otra vez arrancarles más monedas a los niños, niñas y adolescentes.  Me consta que llegaron 30 plantillas con calcomanías en la mía. El costo fue de veinte pesos por cada plantilla del tamaño de un cuarto de hoja y con la indicación (mejor dicho: la orden verbal) de que se tenía que entregar el dinero (600 pesos) en tal fecha. Las plantillas no tenían ni un folio así que ni siquiera podemos saber el número de cuantas de estas se vendieron en todo el estado, pues son una red de distribución impresionante y el objetivo fue atraer la atención de los niños para hacerlos comprar. Fue dinero en efectivo, sin oficio de por medio para no dejar constancia de nada; yo, a decir verdad, no estuve ni estoy de acuerdo en lucrar más con los estudiantes de educación básica pues todas las colectas se nutren de las escuelas, para ejemplo, las del cáncer, las de la cruz roja, las del teletón, etc. y no se vale.
Creo realmente que si esos 40 millones de pesos que se invertirán para el centro de rehabilitación e inclusión infantil (que pertenece al sector privado Televisa) se hubieran invertido en el ISSSTE, IMSS en los tan abandonados CREE (centro de rehabilitación y educación especial) hubiera sido mucho mejor, pues  las instituciones las tenemos, falta invertir en ellas con la misma intensidad que con el teletón, donde tanto tiempo han perdido nuestras autoridades, tanto dinero los trabajadores y tanto lucro  se ha hecho con la niñez en las escuelas para cumplir un capricho y otros intereses más. Sería hermoso algún día ver a los jueces, policías, funcionarios y demás, moviendo el bote para, por ejemplo, dejar todas las escuelas como el colegio donde la gobernadora y sus funcionarios más cercanos tienen a sus hijos, funcionarios todos que usan de slogan al pueblo y a la nueva escuela mexicana, pero que se contradicen un día sí y otro también con sus “humildes” acciones.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.