Luis Rosales Chávez| CN COLIMANOTICIAS
Tecomán, Col.- El secretario de la Asociación de Psicólogos del Valle de Tecomán, Mauricio Romero Machuca, advirtió sobre los efectos graves que puede provocar el bullying escolar en niñas, niños y adolescentes, haciendo un llamado a padres, docentes y autoridades a tomar medidas inmediatas para prevenir y atender este tipo de violencia.
Explicó que el bullying no debe minimizarse, ya que se trata de una forma de acoso repetitivo, físico o psicológico, donde existe un desequilibrio de poder entre quien agrede y la víctima. “Es una situación de intimidación verbal, física o emocional que, al presentarse de forma constante, puede afectar gravemente el bienestar emocional de los menores”, puntualizó.
Romero Machuca señaló que la asociación ha recibido diversos casos en escuelas del municipio, donde los menores han sido víctimas de burlas, agresiones y exclusión por parte de sus compañeros. Indicó que, si no se actúa a tiempo, los daños pueden ser severos y en algunos casos irreversibles.
“Hemos acompañado a niñas y niños que han sido víctimas de lo que hoy se conoce como bullying. Es un tipo de violencia que puede dejar secuelas psicológicas profundas como ansiedad, depresión, aislamiento social y baja autoestima. En los casos más extremos, puede derivar en ideación suicida. No es un tema menor ni se debe tomar a la ligera”, subrayó.
Lamentó que muchos casos pasen desapercibidos o no sean atendidos de forma oportuna, ya sea por desconocimiento o por minimizar la situación. Por ello, recalcó la importancia de que los adultos responsables estén atentos a los signos de acoso, como cambios de conducta, tristeza constante, evasión escolar o somatización de malestares.
“Es crucial que padres de familia, maestros y autoridades escolares trabajen juntos en la detección y atención del bullying. La intervención temprana, con apoyo psicológico y medidas institucionales claras, puede hacer la diferencia para evitar consecuencias mayores”, insistió.
El especialista concluyó que se necesita fortalecer los protocolos escolares de atención al acoso, además de fomentar una cultura de respeto, empatía y comunicación abierta en los hogares y salones de clase.

