Señaló que en la primera etapa de sus actividades institucionales, la Procuraduría dio atención prioritaria a la difusión del marco legal agrario, la capacitación de los sujetos agrarios en el ejercicio de sus derechos y obligaciones, así como a las tareas de ordenamiento de la tenencia de la tierra ejidal y comunal.
Señaló que “hoy, la Procuraduría Agraria tiene una visión clara del papel que le corresponde en esta circunstancia histórica del país, de frente al futuro. En esta segunda etapa institucional, bajo la conducción del Procurador Agrario González Patiño, retomó sus funciones básicas de asesoría y representación legal, redefinió sus acciones y estrategias y, en la actualidad, enfoca sus esfuerzos en la tercera etapa agraria nacional: la del desarrollo y productividad del campo”.
Cazares Ramírez agregó que al iniciar este vigésimo primer año de vida institucional, “las autoridades de la Procuraduría Agraria, mandos directivos, personal operativo, sindical y administrativo, refrendan su compromiso de trabajo para seguir sirviendo con honestidad, dignidad y respeto a los campesinos”.
Recodó que éste organismo se ha consolidado como la instancia del Gobierno federal con la mayor infraestructura, cobertura territorial y presencia física en los más de 31 mil ejidos y comunidades existentes en nuestro país, a través de 32 delegaciones, 116 Residencias y 804 módulos de atención.
Señaló que opera programas como el de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede), mediante el cual y con el Fondo de Apoyo a Núcleos Agrarios sin Regularizar (FANAR), se han regularizado 94 millones 330 mil hectáreas, de las poco más de 100 millones que constituyen actualmente la propiedad social, en todo el país.





