Problema de salud en Colima

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Sociedad de la Información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

Desde hace tres décadas la federación, en sí la Secretaría de Salud ha dado a conocer a las autoridades del estado de Colima y a la sociedad en general el problema que más tarde se convierte en situación de salud. La obesidad en niños y adolescentes, por lo consiguiente en jóvenes y más de un adulto. Cada vez que hay una alerta, las autoridades educativas y de salud en este sentido hacen lo oportuno y pertinente, pero pasando el éxtasis, se olvidan de los programas y estrategias que crearon para abatir esta situación.

Si analizamos la obesidad va de la mano con otro factor que es la desnutrición. No olvides que estar obeso no implica estar bien alimentado. La pasada pandemia nos alertó de esta situación de la cual deberíamos haber aprendido para mejorar el entorno alimentario de las familias colimenses. Durante la pandemia quedó demostrado que esta situación atacó más a jóvenes y adultos, pocos adultos mayores. Pero jóvenes y adultos que vivieron esta situación de contagio más de uno perdió la vida.

La historia demuestra una vez más una triste realidad, que no debiera ocurrir, que los padres lleven a enterrar a sus hijos. A últimas fechas además de la ejecución de un adolescente, joven o adulto, desaparición forzada, debemos sumar las historias de vida que se han perdido en accidentes, incluso las más triste, los suicidios en sus diversas modalidades, pero a este escenario, habría que agregar que a paso agigantado a últimas fechas el fallecimiento de este sector por obesidad y desnutrición, información aportada recientemente por el sector salud de la federación.

La entidad está llena de gym, lugares para ejercitarse. Vemos más de un gimnasio desde temprano hasta al anochecer ofrecer su servicio. Más de un ciudadano corre y camina por avenidas, parques y jardines, pese a eso ocupamos un alto índice en niños, adolescentes, jóvenes y adultos en el marco de la obesidad y, por lo tanto, la desnutrición.

Por increíble que resulta señalaba un médico cuando presentó el problema de obesidad en algunas entidades. Los adultos mayores son los que más cuidan su alimentación. Este sector es el que más preocupados están por su salud, por lo tanto, subrayó que el número de fallecimiento de adultos mayores ha descendido, pero ha aumentado el de jóvenes y adultos, por diabetes y otras enfermedades vinculadas a la obesidad y la desnutrición.

Para reflexionar. Colima es de las entidades donde más ha florecido el ambulante de comida chatarra en avenidas, calles, parques y jardines. Incluso más de uno sin los permisos del sector salud o del ayuntamiento. Nuestros expendios de comida chatarra o rápida han crecido. Filas durante todo el día. La venta de hot dog, hamburguesas, pizzas es alto en colonias, barrios y comunidades. Las bolsas de comida chatarra se ven por todo lado. Pese a la prohibición de las autoridades, más de un ciudadano se brinca la ley y busca los productos.

¿Por qué los ciudadanos buscan este tipo de alimento? Anteriormente las familias se alimentaban con huevos, frijoles, tortillas básicamente, en ocasiones eran enriquecidos con leche y más de una de sus variedades (queso, natas, requesón, panela, crema, por citar). Al ir a dormir más de uno se iba con el estómago vacío, si bien le iba su vaso de leche con un plátano (no chocomilk). Los desayunos frijoles de la olla. Por la tarde lo mismo o bien tortilla con queso o crema.

La carne en más de uno hogar colimenses se consumía cuando se podía, ya que había pocos expendios de carnicería, pero era más consumida en el hogar los pescados o chacales. En algunos lugares se consumía en ocasiones la carne de la región: venados, puerco del monte o iguanas por citar. Lo anterior prácticamente ha quedado fuera de nuestro marco de consumo.

Los precios de frijoles, leche, huevo, jitomate, cebolla, por citar están arriba de lo que un hogar colimense de tres miembros pueda comprar o pagar por ello. Un desayuno con tres huevos, un litro de leche, y medio kilo de tortilla costaría aproximadamente para tres miembros: cincuenta pesos, eso sin agregar jitomate o cebolla, o cualquier otro tipo de acompañante. Si agregas dos huevos que sería lo ideal para un joven, los precios subirán diez pesos. Si optan por bolillos con frijoles y queso, con leche que sería lo ideal saldría el desayuno en lo mismo, pero para que lo anterior no sea costoso más de uno lo acompañan con café.

En más de un hogar colimense consumen las famosas sopas maruchan o en otras denominaciones que son más económicas, gastando máximo por tres bolsas 24 pesos. Eso es por lo general desayuno, comida y en más de una ocasión la cena porque según más de una persona que hemos entrevistado no les ajusta, incluso más de uno señala que esto pese a la ayuda que reciben de los programas sociales.

Para despedirme. La solución no es fácil ante el bombardeo consumista. Es largo el trayecto para cambiar una narrativa de vida. La autoridad debe hacer su tarea. Evitar tanto expendios y ambulantaje de expendios de comida chatarra, principalmente en donde haya niños. Antes de autorizar: verificar la calidad de los productos que se van a vender, cuidar que haya más frutas y verduras a precios accesibles. Si no es mayor de edad no vender en ningún expendio productos chatarra, tal como lo hace la Universidad de Colima. Ojalá la autoridad exponga tianguis en donde se venden verduras y frutas más económicas que en los tianguis oficiales. Esperemos que entre todos hagamos algo. Nos vemos en otra colaboración.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.