Premian a Rogelio Guedea en España

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    El Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra de 2008 escrita en español ha ido a parar al mexicano residente en Nueva Zelanda Rogelio Guedea, por su obra Conduciendo un tráiler. El galardón le ha correspondido «ex aequo» con el español Willy Uribe, distinguido por su libro Sé que mi padre decía.

    El jurado del Premio Memorial Silverio Cañada decidió reconocer a las dos obras por su «alta calidad y originalidad», destacando en el caso de Conduciendo un tráiler (Random House Mondadori, 2008) «la riqueza en el uso del lenguaje y los giros inesperados, como un reflejo del norte del país y una búsqueda existencialista del personaje principal: Abel Corona».

    En palabras de Paco Ignacio Taibo II, se trata de una novela «excepcional, atípica y totalmente heterogénea». En lo que se refiere a Rogelio Guedea (Colima, 1974), el director de la Semana Negra de Gijón dice que es «un escritor al que de hoy en adelante habría que seguirle los pasos».

    Conduciendo un tráiler es una obra que enfatiza el tema de la violencia pero que a su vez es un repaso (a veces sórdido, a veces hilarante) de los problemas de la sociedad contemporánea: drogas, corrupción, enfermedades sexuales, depresiones psicológicas… No es una novela policial, pero sí tiene todos los elementos del thriller. No es un libro costumbrista, pero logra retratar de una forma excepcional el México actual, desde el centro-occidente hasta el norte del país.

    El lenguaje de Rogelio Guedea es rico en giros y matices. Aunque explora todas sus posibilidades expresivas, no es un lenguaje artificioso ni mucho menos engolado. Al contrario: es un lenguaje directo, persuasivo y sugestivo que utiliza cualquier tonalidad lingüística para contar una historia.

    Conducir un tráiler es una novela que apuesta por la historia, no la sacrifica en aras de la artificiosidad verbal o del despatarre lírico o impresionista. Y esta historia que se cuenta logra mantener la tensión, el suspense, de principio a fin. El autor logra que el lector, desde la primera página, sea parte cosustancial de la trama. Desde que Abel Corona escapa de su casa en busca de una mujer que espera un hijo que tal vez no es suyo, hasta el momento en que se da cuenta de que las relaciones de venganza entre su familia y la de los Alcaraz están a punto de ocasionar graves consecuencias en su propia humanidad, el lector permanece siempre en una especie de «estado de alerta».

    Rogelio Guedea explica que Conducir un tráiler «fue escrita con todo, no fue pensando en absolutamente nada comercial. Fue una novela hecha con una actitud apasionada en cuanto a la literatura. Yo quería hacer una obra literaria trascendente, utilizando todos los recursos literarios que había absorbido en los años que tengo como lector de novelas».

    Lluvia de reconocimientos

    El español David Torres, con Niños de tiza, y el argentino Guillermo Saccomano, con 77, han recibido también «ex aequo» el Premio Dashiell Hammet que concede la Semana Negra de Gijón a la mejor novela del género policial.

    El Premio Rodolfo a la mejor obra de no ficción policiaca publicada en el último año ha sido entregado a La mala vida, de Carles Quilez.

    Javier Negrete ha obtenido el Premio Espartaco a la mejor novela histórica 2009 por Salamina.
    El Premio Celsius a la mejor obra de ciencia ficción o fantasía de 2008 escrita en español ha recaído en la novela Rojo alma, negro sombra, del escritor Ismael Martínez Biurrun.

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