Planear también es gobernar

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

En la administración pública, la improvisación suele pagarse caro. Por eso, cuando un gobierno municipal decide planear, medir y someterse a evaluación externa, está enviando una señal política clara: gobernar no es reaccionar, sino anticipar. La presentación de las Metas Estratégicas 2026 del Ayuntamiento de Villa de Álvarez va en esa dirección y merece leerse más allá del acto protocolario.

Que un municipio trace 428 metas y, además, entregue su evaluación a una instancia académica independiente habla de una concepción distinta del ejercicio público. No se trata sólo de cumplir con indicadores, sino de ordenar prioridades, asignar responsabilidades y generar evidencia para corregir a tiempo. En un entorno donde la política suele premiar el corto plazo, la planeación introduce una disciplina incómoda, pero necesaria.

 En ese proceso, el papel de la Universidad de Colima ha sido decisivo. Por cuarto año consecutivo, la casa de estudios evaluará y dará seguimiento a las metas del gobierno villalvarense con el acompañamiento de especialistas de la Federación de Egresados. No es un detalle menor: aceptar una auditoría externa implica abrirse al escrutinio, reconocer áreas de oportunidad y asumir la mejora continua como práctica institucional.

El rector Christian Torres Ortiz Zermeño lo dijo con claridad: someterse a evaluación es un ejercicio de confianza y corresponsabilidad. Y tiene razón. Las universidades públicas son, probablemente, las instituciones más fiscalizadas del país; de ahí que su experiencia en auditorías y procesos de control resulte un activo para profesionalizar la gestión gubernamental. Evaluar no es castigar; es mejorar.

También es relevante que la alcaldesa Esther Gutiérrez Andrade haya decidido formalizar este proceso ante notario público. Ese gesto refuerza la seriedad del compromiso y eleva el estándar de la rendición de cuentas local. Transparencia no es sólo publicar cifras; es explicar cómo se gobierna y permitir que terceros calificados verifiquen los resultados.

Las metas a evaluar —servicios públicos, obra, desarrollo social, cultura, deporte, seguridad e impulso económico— abarcan el corazón de la agenda municipal. Ahí está el verdadero reto: convertir la planeación en resultados tangibles y evitar que el documento se quede en un buen propósito. La evaluación académica puede ayudar a cerrar esa brecha entre el papel y la realidad.

En tiempos de desconfianza hacia la política, planear, medir y corregir es una forma de recuperar legitimidad. La experiencia de Villa de Álvarez muestra que la alianza entre gobiernos y academia no sólo es posible, sino deseable. Profesionalizar el quehacer público no ocurre por decreto; se construye con método, evidencia y apertura. Y, en ese camino, la Universidad de Colima ha demostrado que puede ser un aliado estratégico para gobernar mejor.

 Dos puntos

A meses de que Transparencia para el pueblo, es decir el gobierno federal, asumió la administración de la Plataforma Nacional de Transparencia, este portal se encuentra casi inoperante, particularmente en el rubro de información pública, donde no se puede tener acceso o la página no habilita las opciones para acceder a la información. Que la PNT falle y no sirva es un claro mensaje de que al gobierno federal no le interesa la transparencia ni el acceso a la información. Al contrario, pareciera que la opacidad es la bandera y que por eso mismo desaparecieron al INAI.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.