PEMEX. ¿RENTABLE?

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            El silencio es la

réplica más aguda.

Gilbert K. Chesterton.

 Por: Manuel Olvera Sánchez.

Derivado de una serie de eventos que conflictuaron la relación laboral entre los empleados y empresas petroleras instaladas en México, los trabajadores recurren a la junta de conciliación y arbitraje derivando en un fallo a favor de los trabajadores, ante lo cual las compañías extranjeras promovieron un amparo en la Suprema Corte de Justicia, quien meses después en el año de 1938 resuelve el amparo de manera negativa, ratificando el laudo emitido por la junta de conciliación y arbitraje a favor de la clase trabajadora.

No obstante que las instituciones priorizaban la estabilidad laboral, las empresas extranjeras desacataron el mandato emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ante lo cual presidente Lázaro Cárdenas del Río opta a través de un decreto presidencial la expropiación de todos los activos de 17 empresas petroleras extranjeras instaladas en nuestro país.

Todas las administraciones federales le han apostado a un crecimiento económico a través de petrolizar la economía mexicana, sin embargo, vale destacar que derivado de una baja significativa en la producción y refinación del petróleo los ingresos aportados a la economía mexicana han ido disminuyendo de manera considerable, al grado tal que con relación a su aportación a la economía mexicana ha pasado a segundo término rebasada por la empresa América móvil de Carlos Slim.

Lo anterior se refuerza con la opinión de los especialistas en el tema energético y económico que prevén a través de una proyección hasta el año 2027 que los ingresos a través de la actividad económica de Petróleos Mexicanos (PEMEX) representarán entre un 3.04 por ciento del Producto Interno Bruto, es decir representarán unos ingresos relativamente bajos con relación a los presentados en otros ejercicios fiscales.

Desafortunadamente el discurso de fortalecer a PEMEX no ha sido posible ya que siguen conduciéndola a través de las políticas enfocadas a la refinación y no a la exploración y producción ya que es aquí donde en realidad se generan dividendos; de continuar bajo esa visión equivocada por parte del gobierno, petróleos mexicanos va a continuar bajo un escenario económico muy complicado en la cual la renta petrolera será prácticamente nula.

Otro de los principales problemas que presenta la paraestatal es que hoy en día pasa por uno de sus peores momentos en la producción del crudo ya que de estar produciendo alrededor de 3.4 millones de barriles diarios se ha pasado a 1.9 millones, es decir, se ha dejado de producir aproximadamente la mitad de la producción que venía presentando PEMEX.

Vale recordar que de seis refinerías existentes en el país todas se encuentran produciendo crudo por debajo del 50% de su capacidad total, no han valido las reformas energéticas llevadas a cabo para fortalecer al sector petrolero que aporta una tercera parte de los ingresos totales que recauda la hacienda pública mexicana.

Un mal heredado a través de décadas hacia Pemex es una nómina abultada sin justificación alguna, ya que se estima que una refinería en Estados Unidos trabaja con 10 veces menos personal que el que labora en las refinerías mexicanas, es decir, se cuenta con personal innecesario y una carga sindical que asfixia la operatividad eficiente de la paraestatal.

Lo anterior también ha derivado en un pasivo laboral mayúsculo, ya que las deudas por pensiones a los trabajadores han contribuido para que PEMEX se encuentre ubicada entre las tres empresas petroleras más endeudada del mundo, basta recordar como los beneficios otorgados a la plantilla laboral simplemente el año que nos antecede se vieron incrementadas en un 3.1% anual, lo cual representa una afectación significativa a las finanzas de la paraestatal.

Claro está que al ocupar el tercer lugar de las empresas petroleras más endeudadas del mundo obedece a que las pérdidas acumuladas en los tres años del presidente Andrés Manuel López Obrador suman la aberrante cantidad de un billón 85,955 millones de pesos, lo cual representa cuatro veces la cantidad plasmada en el presupuesto de egresos de la federación para el sector salud en el ejercicio fiscal 2023.

La deuda de casi 2 billones de pesos con la cual cuenta Pemex equivale a un 25% del presupuesto de egresos anual de la Federación, y optar por la fórmula de inyectarle recursos impide que la Secretaria de Hacienda y Crédito Público destine techo presupuestal a proyectos productivos realmente rentables. Presupuestar más recursos a PEMEX es la fórmula más fácil, sin embargo, no es lo recomendable para rescatarlo de ese boquete financiero en el cual se encuentra.

PEMEX se ha convertido en un problema a decir por los expertos más delicado que el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), ya qué ha demostrado a través de los años ser una empresa paraestatal ineficiente y corrupta, por lo tanto , inyectarle recursos sería renunciar a fortalecer temas prioritarios como lo son la educación y la seguridad pública que han sido seriamente menospreciado por el actual gobierno federal.

Todo parece indicar que a cuatro años de un cambio de régimen gubernamental en el cual se ofreció al pueblo de México llevar a cabo las funciones de la política pública de forma distinta, fue sólo un discurso mediático de campaña, ya que muchos de los vicios al interior de PEMEX siguen siendo intocables como lo son la extracción de combustible de manera ilícita, poca o nula supervisión de los ductos de Pemex y la más delicada que se sigan otorgando contratos amigos y socios del régimen en turno.

 

¡MÉXICO, HAZ MEMORIA!

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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