NO QUIERE TRANSPARENCIA

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Por José Díaz Madrigal

El INAI es el organismo encargado de garantizar el acceso a la información pública. Fue creado hace 20 años. Es una institución autónoma con marco jurídico propio. Está integrado por 7 comisionados que son designados por el Senado de la República.

Después de estar ausente por varios días del podio mañanero, el presidente Lopez Obrador llegó con la espada desenvainada; girando órdenes a los senadores de su partido que desaparezcan al INAI y, las funciones que son atributo de esta institución independiente, las maneje la ASF: Auditoria Superior de la Federación, que depende del ejecutivo.

Con los mismos argumentos con los que quería transformar al INE, diciendo que los comisionados del INAI gozan de sueldos elevados y, que aparte no sirven para nada. Aunado a ésto también retó a los senadores de oposición, que tienen tomada la tribuna de la cámara alta; los amagó para que permanezcan ahí, que hagan campamento para que vean lo que se siente y no vayan a salir como los fifi de Frena, que no saben luchar por el pueblo.

Cuando nació el INAI, fue hecho con el acuerdo de todos los grupos políticos de aquel entonces, con la finalidad de fortalecer la democracia en el rubro de poder acceder a la información gubernamental a que tiene derecho el pueblo y, además de poner límite a los excesos presidenciales que tenían facultades extraordinarias con ejercicios caprichosos del poder. En su momento el tabasqueño fue impulsor del INAI, como antes había sido del INE, de los cuales ahora reniega.

Por medio del INAI, se ha podido conocer de fraudes, desviación de recursos, desfalcos y fallas de servidores públicos. El instituto no es perfecto, no ha cumplido a cabalidad con su objetivo de origen; pero es mejor tener éste ente autónomo a que sea una dirección secundaria que dependa del presidente.

Lo que pasa es que esta administración federal se ha caracterizado en la opacidad, en la falta de cumplir con las reglas que establece la ley de transparencia. Son muchos los desaciertos y fracasos. El presidente y sus colaboradores han manejando de modo poco claro y si bastante turbio, los recursos públicos.

Al presidente y sus secretarios les choca la transparencia, la detestan porque tienen cola que les pisen. El temor consiste en que les puede pasar como a Rosario Robles, a la cual el INAI le descubrió la desviación de recursos con el trama llamado La Estafa Maestra. El trabajo de investigación del INAI, la llevó a la cárcel.

Una situación, una cosa turbia, es un estado engañoso, oscuro sin claridad; que se puede prestar para ocultar, para mentir o tal vez guardar en secreto un ilícito que no quieren que se sepa; tal como los negocios públicos que están fuera de la ley, con trampas sin transparencia.

La transparencia debe ser un valor obligatorio para el gobierno. Es la piedra angular para asegurar que no se produzca ninguna actividad relacionada con la corrupción, que tanto critica el presidente. . . Pero de los dientes pa’fuera.

Ser transparente en el gobierno, es dar información clara, comprensible; es hablar sin tapujos, sin ocultar nada al ciudadano que solicita información de interés general.

Actuar con honestidad es respetar las reglas y la ley de transparencia. Ser transparente significa que el presidente y su equipo de gobierno, están obligados a cumplir un código de ética en todos los trabajos que realizan.

La transparencia es rendir cuentas claras y el chocolate espeso. Nos fallaste presidente, por esa falla, ahora es tiempo de defender al INAI.