NI UNA MÁS, PERO TAMPOCO NI UNA MENOS

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La Panga

Por: Mayahuel Hurtado Ortiz

El delito de feminicidio ha ido en aumento en el país, por lo menos eso dicen las cifras de cierre de 2018; el caso más escalofriante fue el de “El Monstruo de Ecatepec”, feminicida que declaró la forma tan aberrante en cómo ultimó a sus víctimas, e incluso cómo su cónyuge le ayudaba a perpetrar dichos crímenes; aquí le comparto un caso que recientemente se ventiló en los medios de comunicación y que el portal informativo “Vanguardia” narra a detalle:

“Patricia preparó la carne de Arlet en tamales, pues a su esposo Juan Carlos les gusta la carne humana desde que tenía 22 años, fecha en la que empezó a matar…

“‘Me siento muy mal porque cuando supe que lo iban a detener pensé que iba abrazar a mi hija, nunca pensé que la iba a encontrar así. Ahorita nos las entregan, pero es horrible, nos destrozan’, expresa María Guadalupe Hernández, mamá de Arlet Samanta Olguín Hernández, quien desapareció el 25 de abril de 2018.

“Tras nueve meses sin saber qué le había pasado a su hija, María Guadalupe sabe hoy cómo fue privada de la vida a manos de Juan Carlos ‘N’, ‘El Monstruo’, y Patricia ‘N’, esposa de éste.
“A Arlet Samanta la citaron en su departamento, situado en la segunda planta de una vivienda, en el fraccionamiento Jardines de Morelos Sección Playas, para supuestamente venderle un pantalón. Ahora se sabe que Juan Carlos la mató en el sillón cuando Arlet, de 22 años, trataba de pedir auxilio.
“Después fue cortada en pedazos en el interior del baño y Patricia preparó su carne en tamales, pues a Juan Carlos les gusta la carne humana desde que tenía 22 años, fecha en que empezó a matar.
“Posteriormente, los feminicidas vendieron los huesos a un santero llamado

‘El Bones’; los restos los metió en bolsas y las arrojó a un terreno baldío”.
Hasta ahí un fragmento que narra la búsqueda de una joven de 22 años que fue hallada nueve meses después de su desaparición y que sus restos fueron entregados el pasado sábado a sus familiares; donde la madre de la víctima sentencia “ni aunque estén de por vida en la cárcel podrán reparar el dolor y daño causado a las familias de las víctimas”.

Por esta razón se debe tener especial cuidado para que el feminicidio se siga considerando un delito grave, pero además que las penas se endurezcan para los delincuentes y que destinen más recursos a la Fiscalía Especializada para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) a nivel federal, para que pueda redoblar esfuerzos y obtener mejores resultados.
Asimismo, el Gobierno Federal debe fortalecer con recursos, personal y acciones, las oficinas que dependen de Fevimtra en todos los estados de la República y más acentuadamente aquellas entidades o municipios en los que los casos de violencia contra mujeres, feminicidios y trata, han tenido una incidencia que sitúa a dichas regiones como zonas de alto riesgo para las mujeres.

En pocas palabras, querido lector, lectora, el feminicidio, los casos de trata y las diferentes modalidades de violencia contra la mujer, no son una cuestión de moda, no es algo que no merezca una especial atención, al contrario, desde el Senado y el Congreso de la Unión se deben fortalecer a los gobiernos estatales y municipales para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia. 

No se vale decir que es parte de una moda, esto no es un cambio de ropa, el feminicidio es la máxima expresión de violencia contra una mujer y es muy fácil para quienes cuentan con una vida decorosa como resultado de estar hoy al frente de un cargo público bien remunerado y con seguridad, emitir declaraciones ligeras que menosprecian la importancia de la seguridad de las mujeres.

La solución tampoco es la idea absurda de un toque de queda, como lo propuso la diputada local por Morena en Veracruz, Ana Luisa Ferráez, quien propone que las mujeres no salgan después de las 10 de la noche, mientras haya medidas pertinentes, por unos tres meses. Lamentablemente la diputada desconoce del tema y por lo menos la mitad de estos crímenes ocurrieron a plena luz del día, incluso en domicilios en donde se comercializaban productos, en el metro, en las paradas del camión, en alguna calle solitaria a la salida del trabajo, en un viaje de una ciudad a otra o lamentablemente al interior de un hogar al abrir la puerta a una persona que usando un camuflaje se presentó como vendedor de algún artículo de vestir, de belleza, el hogar o prestaba algún servicio y era un desconocido para las víctimas o bien, a manos de sus parejas sentimentales, esposos, algún conocido; la cuestión del feminicidio y la trata son temas complejos, que requieren más que restringir un horario.

La restricción de horario debe ser para quienes gustan de salir un fin de semana a un bar o antro, se pueden divertir, pero a las mujeres jóvenes hijas de familia deben poner medidas a su hora de regreso, conocer bien a sus amigas y siempre estar en contacto para saber a qué hora van a regresar y los padres reforzar esos lazos de comunicación y confianza.
Para las mujeres independientes que viven solas, deben ser precavidas y regresar de la diversión cuando las amigas comienzan a despedirse, no es recomendable estar a altas horas de la madrugada sin compañía de amigas o compañeras de trabajo, pues de esta forma se exponen a que algún sujeto alcoholizado las incomode, les falte al respeto, intente propasarse o en el peor de los casos, interactuar con algún sujeto que pertenece a una red de tratantes o a una mente enferma que no escatimará intento alguno por hacerles daño; ya que si a plena luz del día se cometen estos delitos, en la noche se incrementa el riesgo; lamentablemente así ocurre en diferentes partes del país.

Por último, los padres deben estar muy atentos a niñas y adolescentes, conocer muy bien a sus compañeras de clase y vecinos; si van a salir, siempre que sea con la supervisión de un adulto; recuerde el lamentable caso de Camila, una niña de 9 años que salió a tronar unos cohetitos, fue secuestrada y la mataron.

Revise los contenidos de sus hijas en la computadora y el teléfono móvil, ahí como padres podremos ver si algo no está bien; la seguridad de las mujeres desde casa, es primero.

Cerremos filas y luchemos porque ¡ni una más, pero tampoco ni una menos!

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