*Monseñor Marcelino Hernández Rodríguez, arriba a la Diócesis de Colima con deseos de aportar su experiencia y gustoso por emotiva bienvenida
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Cuauhtémoc, Col.- “Me llena de gusto venir a la Diócesis de Colima en donde aportaré todo de mí, para que aumente la fe en Dios, no moveré a sacerdotes de las parroquias, tan sólo que se requiera por alguna poderosa razón, es sin duda, una importante que tendré y darle continuidad al buen trabajo que hizo mi antecesor José Luis Amezcua Melgoza”.
En esos términos se expresó monseñor Marcelino Hernández Rodríguez, al ser abordado por los medios de comunicación en el arco principal de la cabecera municipal de Cuauhtémoc en donde ya lo esperan presbíteros, un grupo de monjas y files, quienes lo acompañaron en su recorrido por las principal calles de la zona urbana hasta llegar al templo de San Rafael Arcángel, en donde se reunió con sacerdotes de manera privada y después, a las afueras, dio un mensaje de agradecimiento a los creyentes.
El nuevo obispo, señaló que no es muy lejano de la región colimense, ya que es originario de Guadalajara, Jalisco, en donde vivió 50 años, por lo que, dijo, le da gusto acercarse nuevamente a la zona occidente del país donde se formó.
Indicó que para él es una nueva experiencia de su ministerio episcopal, “vengo muy contento, con mucha emoción, con mucha esperanza y con demasiada alegría”.
Subrayó que en sus primeras actividades está el oficiar una misa en la Catedral-Basílica Menor, que está encomendada a la Virgen de Guadalupe y que el patrono de Colima San Felipe de Jesús, “ya los puse en mis escudo y es ahora mi motivación, la vida de San Felipe de Jesús, que es patrono de los jóvenes y la Virgen de Guadalupe, que es la patrona de todo el continente americano”.

