Nada es verdad ni mentira

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AMANECER POLÍTICO

Felipe Díaz Cortez

*”Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” frase del famoso poeta español, Ramón de Campoamor.

Una frase que hoy cobra un valor incalculable entre las opiniones en favor y en contra de la acción unilateral del presidente de los Estados Unidos al entrar a Venezuela para secuestrar al presidente de ese país violando las leyes y los acuerdos internacionales de lo no intervención y autodeterminación de los pueblos.

Y no mal interpreten, no defiendo a Maduro, tampoco puedo opinar de lo que ocurre al interior con su gente, pero si puedo recriminar el acto violatorio de la soberanía nacional de Venezuela.

Trump, el presidente de los Estados Unidos quiere volver a los tiempos cuando ese país se erigía como el policía guardián del mundo y ya no es posible. Peor cuando se dice dispuesto a gobernar al país sudamericano por tiempo indefinido.

Pero quiero comentar algo que puede ser más importante y me refiero a los latinos que apoyan a un presidente como Donald Trump que se la pasa atropellando a latinos e invade un país latino, una de las contradicciones más grandes que he visto en mi vida.

Regresando al punto, hay leyes y tratados internacionales que se hicieron para evitar las intromisiones de un país en otro, del tipo que fuese porque todos los países son libres de determinar el estilo de gobierno que mejor les acomode y nada debe importarle a ningún otro, pero creo que a Trump le vale. 

También corre la versión de que a Trump poco o nada le importa que haya democracia o no en otros países, ni la calidad de vida que tengan sus pueblos, a él lo que le interesa es quedarse con sus recursos, como el petróleo por ejemplo y sabemos que Venezuela cuenta con el mayor yacimiento del crudo en el mundo. 

El narcoterrorismo y demás, son los pretextos que siempre han puesto los gringos para invadir a otros países.

Pero bueno, me acabo de enterar que el Congreso de los Estados Unidos ya solicitó la destitución de su presidente y hay que esperar cómo evoluciona este asunto. Y no hay que perder la fe en el lado bueno del mundo, porque por fortuna los malos son los menos.

Dios quiera que todo se arregle pronto y no lleguemos a la conflagración mundial donde no habrá vencedores ni vencidos. 

Y ¿qué quedará de los que apoyaron o rechazaron a Trump? ¡Nada! 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.