La nube cubrió por completo la zona hotelera desde Santiago hasta Las Brisas, provocando que los automovilistas circularan con las intermitentes encendidas para evitar accidentes.
La Policía y Vialidad montaron dispositivos con torretas encendidas para guiar la circulación y minimizar el riesgo de percances.
La nubosidad llegó hasta el boulevard costero Miguel de la Madrid, representando un espectáculo poco visto en el puerto y que llamó la atención de los manzanillenses.
En las playas la visibilidad era nula, incluso desde el mirador de Wal-Mart, era imposible ver Las Hadas y el resto de la península de Santiago.
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