Por: José Díaz Madrigal
Como parte de las celebraciones del cuadringéntesimo quincuagésimo aniversario de la fundación de Colima, el gobernador Pablo Silva, dispuso la integración de un comité para la edición de la obra: “Colima en la Historia de México”, impresa en seis libros con seis autores diferentes.
A don Ismael Aguayo le tocó escribir acerca de la época de la Reforma. Fue éste un período de la historia de México en que durante tres años se padeció una guerra civil, en que peleábamos los mexicanos no contra los gringos, como había sucedido diez años atrás, sino entre nosotros mismos. Ésta cruenta guerra dividió a México en dos facciones políticas: liberales y conservadores.
Los dos protagonistas principales de esa también llamada Guerra de los Tres años, fueron dos personajes diametralmente opuestos: Juárez y Miramón. Cada uno de ellos defendían ideas diferentes, un país con visiones distintas; pero que nos dividió como pueblo, como sociedad en dos bandos políticos irreconciliables.
Estos bandos permanecieron parcialmente sepultados durante mucho tiempo, en que con altibajos se pudo caminar como país relativamente unidos. Sin embargo a partir del triunfo de los morenos en 2018, volvió desde el panteón donde estaba parcialmente sepultada, la división de bandos ideológicos, con la dañina polarización de la sociedad. Especialmente a lo largo del sexenio del Peje, puesto que la actual presidenta ha dejado de lado el pernicioso discurso de fifís y liberales.
Desgraciadamente el monstruo tabasqueño atizó el fuego de la discordia, con el tramposo propósito de capitalizarlo políticamente sólo para sus propios intereses. Impulsó la ocurrencia del falso dilema de héroe-traidor. Es decir, que en lo cotidiano de la vida, quien piensa como él es casi un héroe, pero el que piensa distinto es un traidor.
Esa misma falsa dicotomía, fue la que existió y se difundió en aquel tiempo de la Reforma. Allá abiertamente el individuo que era partidario de Juárez, estaba en el lado heroico, pero aquella persona que pensara como Miramón, era juzgado como traidor a la patria y susceptible de morir fusilado.
Don Ismael, dicho con respeto a su memoria, tal como lo menciona un prologuista de una de sus obras dice: el maestro Aguayo era un apasionado liberal. De ese modo don Ismael hace sus anotaciones históricas, al mero punto de vista del bando liberal, puesto que él era un liberal. Así de esa manera, con halagos describe la llegada de Juárez y su comitiva a Colima, cuando venía huyendo de los conservadores, que venían pisándole los talones.
Juárez al fin y al cabo masón destructor, estaba en contra de la fe y creencia de la mayoría de los mexicanos, era un intransigente anticlerical. En cambio Miramón era la cara opuesta de la misma moneda -México- quien defendía precisamente lo que Juárez detestaba, la fe y creencia de la mayoría de los mexicanos.
Miramón que dicho sea de paso, ha sido el presidente más joven que este país ha tenido, lo fue a los 26 años de edad. Era un audaz estratega militar. Cuando se desarrolló la Batalla de Atenquique en el verano de 1858, entre el ejército liberal comandado por Degollado y el conservador por Miramón; don Ismael refiere que ganaron los liberales. Sin embargo consultando otras fuentes, dicen que fue el ejército de Miramón quien hizo correr a los liberales y, que desde esa batalla a Degollado se le conocía como el héroe de las derrotas.
En los siguientes párrafos del mismo capítulo, el profesor Aguayo narra la total derrota que sufrieron los liberales en San Joaquín, cerca del Trapiche a manos de Miramón a finales de ese mismo año del 58. También cuenta como Miramón al entrar a Colima, fue objeto de ostentosas demostraciones de simpatía y regocijo. Quizá aquellos antiguos paisanos veían a Miramón como su salvador.
Miramón salió de Colima a combatir a otras partes del país. Meses más tarde, los liberales tomaron de nuevo el control de Colima, por esa razón regresó otra vez Miramón. Los liberales avisados oportunamente, recibieron la ayuda de tres mil soldados. El genio militar de Miramón, no tenía comparación, les volvió a aplicar la misma dosis, les puso una madriza a los liberales dirigidos por el gobernador Contreras, ahora en la Albarrada, provocando la huida de dicho gobernador, sin regresar jamás a Colima.
Así pues, esta parte de la historia de Miramón en Colima es poco conocida, el oficialismo se ha encargado sólo de enaltecer la causa liberal, juzgando como traidor a quien piensa diferente.
El viernes pasado se cumplieron 159 años que Miramón fue fusilado por órdenes de Juárez. . . Por el delito de pensar diferente
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