Por José Díaz Madrigal
Antes de la creación de la Secretaría de Educación Pública, la SEP, por don José Vasconcelos en 1921; los temas relacionados con la instrucción pública, los veía el Departamento Universitario y de Bellas Artes. Ésta dependencia gubernamental fue formada durante la presidencia de Venustiano Carranza y, no servía para gran cosa. Por aquel tiempo el grueso de la educación primaria era responsabilidad de los empobrecidos Ayuntamientos y gobiernos estatales, la federación en ese periodo carranclán, prácticamente hacía caso omiso de la educación popular.
Con Carranza todavía se seguían los postulados educativos del Positivismo, que había traído a México el doctor Gabino Barreda director de la Escuela Nacional Preparatoria. Éste médico poblano, educado en Francia quiso a toda costa marcar una influencia europea en el sistema educativo nacional, con desprecio por las costumbres mexicanas.
Barreda creía en un tipo de predestinación y determinismo de las personas, que combinado con el cientifismo que también practicaba. En los hechos dejaba sin oportunidad de educación al pueblo trabajador. Pero lo peor es que Carranza creía en esa manera elitista de educación, así pues, no apoyó la educación nacional.
Al llegar para hacerse cargo de la educación en México, Vasconcelos con una visión amplia, rechazó la estrechez del sistema positivista, que había traído Gabino Barreda al país. Alejó para siempre la teoría del determinismo -un pueblo educado, no tiene que estar siempre jodido- de pensamiento único y cerrado. Don José también implementó, los valores culturales propios de nuestra nación, además de los éticos y estéticos que junto a la libertad de cátedra y de pensamiento, dió brillo a lo nuestro, al talento mexicano, pero tampoco sin desdeñar el progreso que viene de fuera.
En los más de 100 años de existencia de la SEP, Vasconcelos su fundador, ha sido sin duda el más destacado de todos los ministros que han pasado por esa secretaría. Sin embargo han llegado a ese puesto también, otros personajes que hicieron un trabajo sobresaliente. Uno de ellos fue Jaime Torres Bodet, secretario de educación en dos períodos gubernamentales, el primero con Manuel Avila Camacho y luego con Adolfo López Mateos. En el periodo de don Manuel, motivó a los maestros para que organizaran el SNTE; asimismo fundó el Comité de Administración del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPCE) con el cual se construyeron muchas escuelas. Con López Mateos creó La Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito.
En toda su larga historia, el pequeño Estado de Colima ha sido cuna de dos figuras políticas de relevancia nacional. Uno fue Miguel de la Madrid que llegó hasta la presidencia de la República y próximamente otro nativo de Colima, va a ocupar la cartera de educación. Se trata del paisano Mario Delgado, al cual se le viene el mayor reto de su vida.
Los maestros de ahora ya no son como los profesores del tiempo de Vasconcelos o de Torres Bodet. En la actualidad existen dos grupos sindicales, el SNTE y la CNTE, ambos numerosos, muy politizados y beligerantes; unos más y otros menos, pero el caso es que los dos son combativos.
Es aquí donde el paisano y futuro ministro debe hacer gala de su destreza, en primer lugar echar mano de todo su valor y talento, auxiliado por su agudo olfato político, para saber conciliar las distintas demandas de los dos sindicatos; -en su época por un pulcro manejo de los problemas sindicales, López Mateos se ganó la candidatura a la presidencia- y, una vez ajustada y aceitada la maquinaria laboral del gremio magisterial, en segundo lugar quedaría mejorar todo el sistema educativo en México. Tal como lo hicieron Torres Bodet y Vasconcelos.

