Por: Jonás Larios Deniz.*
En México se festeja a los maestros el 15 de mayo, el decreto fue firmado por Venustiano Carranza y se conmemora desde 1918. La Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), determinó el 5 de octubre como el Día Internacional del Maestro. La idea de lo que es ser maestro ha cambiado considerablemente de 1918 a la fecha. Han pasado casi cien años. La profesión docente ha lidiado y sigue lidiando con la voz del pueblo o vox populi que irremediablemente le critica, le injuria y le condena. ¡Maestros huevones! es una expresión que frecuentemente escucho de los padres y madres de familia, de los comerciantes, de los taxistas, de los comunicadores, de los políticos y de otras voces del pueblo. Este prejuicio se suma a otros prejuicios que laceran la dignidad de la gente buena, la que trabaja y “se la raja”. Algunos de estos son: abogados rateros, albañiles borrachos, curas pederastas, políticos corruptos, estudiantes flojos, mujeres tontas, jóvenes delincuentes, ancianos como un estorbo y un largo etcétera.
Soy profesor, siempre lo he sido. Recuerdo que en mi niñez me gustaba jugar a ser maestro, y le batallaba para juntar a los niños y darles clase porque esperaban con ansia la hora del recreo. Así que yo aprovechaba el tiempo en que lograba su atención para revisar la lección del día: los números y las vocales.
¿Por qué los maestros descansan tanto? ¿Por qué son tan huevones? ¿Merecen que se les festeje? Me gustaría explicar que los días festivos no son un invento de los profesores y que tienen propósitos que van más allá del descanso. Primero: Los días festivos son una creación de la iglesia para conmemorar el nacimiento de Jesucristo, la aparición de una virgen o la realización de algún milagro; o bien, una creación del gobierno federal en turno para festejar algún hecho histórico que ayudó a forjar la idea de nuestro territorio como una patria: ¡la patria mexicana! Segundo: En diciembre de 2005, la Cámara de diputados aprobó reformas a la Ley Federal de Trabajo para que los días festivos se celebren en lunes idenpendientemente del día en que caigan, con la intención de fomentar el turismo nacional y dar un impulso a la economía. De esta forma se incrementó el número de fines de semana largos o puentes. Vale decir entonces, que no son los maestros quienes organizan los calendarios (laboral, cívico y religioso) en nuestros país.
El punto que más me interesa destacar es el que sigue. En el ciclo escolar 2013-2014, la Secretaría de Educación Pública en acuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) implementó una estrategia de planeamiento didáctico denominado “ruta de mejora”, que se concretó en el órgano llamado Consejo Técnico Escolar; por tal razón se suspendieron las clases los últimos viernes de cada mes. Ante esto, la voz del pueblo señaló nuevamente ¡maestros huevones! Sin embargo, en esos días los profesores sí estuvieron en la escuela, evaluando el mes que terminó y planeando el mes que seguía; además, esos viernes sin clase serán recuperados, por lo que el ciclo escolar 2013-2014 terminará el 15 de julio.
¡Felicidades maestras y maestros de Colima y de México! Gracias por educar generación tras generación, sigan haciéndolo con dignidad y disfruten de la dicha de ser admirados por las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos que asisten a un aula y aprenden de ustedes y con ustedes. Felicidades a las y los que cumplieron 15, 20, 25, 30, 40 y hasta 50 años al servicio de la educación colimense y que recibieron el reconocimiento de manos del gobernador del estado de Colima, Mario Anguiano Moreno, tanto en la educación básica como en la media superior y superior.
Aunque la voz del pueblo o vox populi siga diciendo que los profesores son huevones.
* Profesor-investigador de la Universidad de Colima

