Por: José Díaz Madrigal
El Catolicismo según fuentes especializadas en temas religiosos, es la Iglesia con más fieles en el mundo. En el Vaticano, el 21 de abril pasado murió el Papa Francisco; a él le tocó ser el bicentécimo sexagésimo sexto sucesor de la silla de San Pedro, quien a su vez fue el primer jefe de los Católicos. Esta autoridad le fue dada por nuestro Señor Jesucristo cuando le dijo: Tú eres Pedro, o sea Piedra, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer. Mt. 16,18
Nuestro Señor realza la dignidad de Pedro, encima de los demás apóstoles. El nombre original de Pedro era Simón. Jesús se lo cambió por el sobrenombre de Piedra, pero desde los primeros Cristianos se deformó en Pedro. El Señor Jesús sabía que Piedra -Pedro- pasaría a ser la primer piedra de su Iglesia, es decir, el primer Vicario de Cristo en la tierra. Así ha sido en una línea ininterrumpida de 266 pontífices desde hace dos mil años.
El próximo miércoles 7 de mayo, se va a realizar el sonado cónclave en la Capilla Sixtina. Ésta es una reunión a puerta cerrada, misma que se ha llevado a cabo en ese lugar cada que ha habido nombramiento de un nuevo Papa, en los últimos 500 años.
En esta ocasión no es un cónclave cualquiera, es la primera vez que van a participar 133 cardenales menores de 80 años. Éstos integrar el Colegio Cardenalicio y serán los encargados de elegir de entre ellos mismos, al nuevo jefe de La Iglesia Universal, que es el significado de Católico.
A diferencia de otras épocas en que predominaban los cardenales italianos. A este cónclave vienen cardenales de 70 países diferentes. La apertura a otras nacionalidades, se empezó a dar con más número desde tiempos de San Juan Pablo II, así pues, en 2013 cuando salió electo el Papa Francisco, participaron miembros de 48 países.
Parece ser que la idea de Francisco, era abrir aún más la participación al resto del mundo Católico. De 135 cardenales con derecho a estar en la Capilla Sixtina -dos de ellos han declinado por enfermedad- el Papa Francisco ordenó a 99 de éstos, que provienen de distintos rumbos del planeta.
De los 133 cardenales que en el cercano cónclave serán papables, están dos mexicanos: Carlos Aguiar de la ciudad de México y Francisco Robles de Guadalajara. Ninguno de los dos paisanos se ven como favoritos en los noticieros que tratan el asunto de la sucesión papal. En éstos medios informativos, llaman la atención por arriba de los demás purpurados 3 personajes; dos italianos y uno filipino. Los 3 sin dudarlo son buenos, pero con estilo y carismas distintas.
Pietro Parolín el primero de los dos italianos, ordenado cardenal por el Papa Francisco. Es un hombre de carácter serio, ceremonioso, de mirada penetrante; con una figura a golpe de vista, austero y tradicional. Ha estado al servicio de la diplomacia Vaticana, acumulando muchos años de experiencia. Habla español fluido, radicó en nuestro país 4 años consecutivos, ayudando a restablecer las relaciones entre México y La Santa Sede.
Matteo Zuppi es el otro italiano de los más papables. Este presbítero también fue ordenado con el capelo cardenalicio por el Papa Francisco. Es una persona totalmente extrovertida, a diferencia de Parolín, es bromista, aliviando, risueño. En casi todas las fotos que se ve a lado del Papa, se les observa en francas risotadas. Nomás de verlo tiene cara de bonachón, rayando en lo travieso. Ha hecho trabajos diplomáticos en varias regiones del mundo. Querido por su feligresía en Bolonia, donde se mueve en bicicleta por las calles de esa ciudad.
Luis Antonio Tagle es el tercero de los más nombrados. Filipino de origen, con claros rasgos faciales de linaje oriental, su mamá era china. Cuando ríe -que es con mucha frecuencia- se le nota en su cara que se pierden sus ojos en una línea semicóncava detrás de sus grandes lentes. El idioma español desapareció en Filipinas, sin embargo perduran los nombres hispanos. A Luis Antonio, su gente en Manila lo conoce como Chito, que es un cariñoso diminutivo de Luisito, tal es el aprecio que le tienen. A pulso se ha ganado la gran estimación de su país, por la sencillez y humildad que lo caracteriza en su día a día.
Desde el particular punto de vista del autor de estas líneas, el hombre ideal para presidir La Sede de San Pedro es Luis Antonio Tagle. Él tiene un liderazgo que practíca con modestia, moderación y suavidad. Pone a Cristo y al Evangelio como centro de todo su desempeño en la vida.
Una frase de Chito que suena vibrante en Filipinas es: Somos llamados a ser Cristianos para encontrarnos con los demás y caminar con ellos humildemente.
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