Los hijos y los espurios que viven bajo el compás y la regla…

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La Panga

Por: Mayahuel hurtado Ortiz

Desde que nací los conozco, he crecido entre ellos y he aprendido acerca de sus principios, filantropía, filosofía y su pensamiento liberal basado siempre en la exaltación de las virtudes humanas. No son cualquier grupo o movimiento, se trata de toda una institución que afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales; de ahí viene la concepción de El Gran Arquitecto del Universo.

Los orígenes de esta sociedad secreta llamada Masonería datan desde finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, descrita a menudo como un sistema peculiar de moral, bajo el velo de alegorías y enseñado por símbolos. Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno.

Nunca olvidaré aquellas reuniones que años después supe eran secretas, a las que mi padre me llevaba desde que tenía cuatro años, recuerdo que me sentaban a mí y a otros niños en unas mesitas de trabajo, donde nos ponían a leer y a dibujar, a jugar con rompecabezas; muchos niños pasaban todo el tiempo de la reunión en ese salón hecho especialmente para nosotros, yo me escabullía y me gustaba escuchar los debates de los adultos, pero más admiraba la integridad moral y la calidad humana de cada uno de sus miembros, porque debo decirlo, los integrantes de la Logia se caracterizaban por llevar una vida con valores humanos y éticos a prueba de todo, un grupo de personas que aborrecían la codicia, la calumnia, el abuso de poder, la soberbia, la mentira, la mezquindad, porque sabían que vivir bajo el compás y la regla era desprenderse de la inmundicia, de la corrupción humana que hoy en día ha colapsado a la sociedad. Pero debo decirlo que esta experiencia la viví hace treinta y cuatro años y al día de hoy, vaya que ha cambiado el perfil del masón, ahora pareciera en un porcentaje de casos considerables, que los principios rectores, han quedado en letras muertas.

Retomando los datos importantes, la Orden asienta sus principios en los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad; y considera que el hombre puede alcanzar su realización a través de la Ciencia, la Justicia y el Trabajo (trilogía que constituye su lema). Estos ideales, no sólo se expresan sino que se hacen realidad, fueron los que inspiraron a hombres de todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores, despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana. Valiéndose de una tradición iniciática compuesta por símbolos y alegorías, el lenguaje masónico trata de operar en lo profundo de la conciencia para sacar a la luz aquellos arquetipos que distinguen a los hombres cabales. De esta forma la Masonería se erige en defensora del progreso de la humanidad, y se manifiesta acérrima enemiga de la ignorancia, el fanatismo y la codicia.

Actualmente ya son aceptadas las mujeres para que se integren a la Gran Logia, es un gran avance su evolución, pero no todo es color de rosa, ya que es una verdadera pena que actualmente el Rito Mexicano, Escocés, Francés, New York,  se haya convertido sin proponérselo, en una oficina reclutadora de oportunistas, que buscan pertenecer a estas fraternidades no con el fin de  adquirir conocimiento para hacer de su entorno, de su familia, de su sociedad y de su nación, algo mejor; sino al contrario, buscan usar a los fraternos para conseguir favores, puestos en diferentes niveles de gobierno o mundo de los negocios, para satisfacer a placer sus mezquindades, sin importar pasar por encima de otros y en los casos más lamentables, son los peores ejemplos de moral y rectitud, debido a que sus vidas están manchadas por los excesos y lo inmundo de lo mezquino y lo ruin, que contraviene los principios que forman el eje rector de la Masonería, convirtiendo a la Logia en la ley de la selva, en donde la sobrevivencia de los masones legítimos en su ADN se ve lacerada por los espurios que se multiplican cada vez más.

¿Dónde quedó el proceso de lo simbólico a lo capitular? ¿Dónde quedó el concepto de la piedra bruta, la inmortalidad del alma, el compás y la regla y El Ojo de la Providencia? ¿Dónde están los venerados grandes maestros que no sólo guiaban, sino que dirigían los pasos de sus fraternos?

Con todo el respeto para los integrantes de la gran sociedad conocida como la Masonería o con otros nombres como  en algunos casos se presentan ante la sociedad, llegó a un momento crítico en el que debe auditar la moral, los principios, los actos y los valores aplicados a la vida diaria de sus fraternos. No se puede exponer ésta gran sociedad a perder tantos años de tradición, buenas costumbres y conocimiento, por unos cuántos que no están convencidos del compromiso de ser el Templo de la Sabiduría, de la Verdad y de la Justicia, y el objeto de un concienzudo estudio Filosófico.

Es una verdadera lástima que personajes como: Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas del Río, Manuel Ávila Camacho y otros grandes exponentes de la historia de nuestro país que se enorgullecieron de ser masones, hoy sean avergonzados en el estado de Colima, por unos cuántos que cambiaron el cincel por el hueso y el Templo por la avaricia.