En su afán de querer legitimarse en el poder, Calderón Hinojosa, a días de haber tomado el poder emprendió su llamada “guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado” y su primera acción fue sacar al ejército de su cuartel y llevarlo a su tierra natal: Michoacán.
Han pasado casi 6 años y los resultados son contundentes, más de 150 mil muertos, según cifras del Pentágono, aumento en el tráfico de armas Estados Unidos-México y una inseguridad galopante a lo largo y ancho del país y su prueba más fehaciente del fracaso es precisamente Michoacán que lo hundió en rezagos educativos, de justicia y progreso.
El pueblo lo repudió en las elecciones, no hay duda que una mujer como abanderada del PAN a la presidencia de la república, representaba una aduana difícil para cualquier candidato priista o de izquierda que deseara ganar.
Sucedió lo lógico, el pueblo repudió a Josefina Vázquez Mota, por culpa de Calderón y por los daños causados en su paso por la secretaría de Educación, donde a través de las urnas 36 millones de mexicanos le dijeron NO a su proyecto, 20 millones de votantes para el PRI y 15 Millones para el PRD, PT y Movimiento Ciudadano y 1 millón para Partido Nueva Alianza.
Antes de dejar el poder, Felipe Calderón le pone una trampa más a los mexicanos a través de 2 iniciativas presentadas ante la LXII legislatura federal, reforma fiscal y laboral, la primera nunca pudo consensuarla con las 2 anteriores legislaturas y la última representa un golpe bajo al sindicalismo en México y de paso a los trabajadores en activo y futuros de nuestro país.
Con Enrique Peña Nieto como presidente electo, los mexicanos tendremos la oportunidad de componer el camino de la estabilidad económica, pero sobre todo de la paz social que tanto presumíamos aquí y en el extranjero.
Ahora es la oportunidad de los nuevos legisladores del PRI, Verde, PT, Movimiento Ciudadano, PRD, Nueva Alianza, e incluso ¿por qué no?, los del PAN, para que lleguen a acuerdos que beneficien a la mayoría de los mexicanos y no sólo a los grandes empresarios, que fue la tónica de los últimos sexenios
