Los Congresos y los Partidos

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Por: Mario Acevedo Manzano

El Congreso federal y los Congresos locales no cumplen cabalmente con sus responsabilidades de formar parte del Gobierno de la Republica con independencia y soberanía del Poder Ejecutivo Federal y del Gobernador en los gobiernos locales, fue un mal de origen desde la Independencia de México cuando se forma el primer congreso constituyente con representantes de las regiones del norte, occidente, sur y centro de México, en una similitud a lo que fue el sistema federal de gobierno en el vecino del norte. De siempre el Congreso federal mexicano fue una muy mala representación del pueblo mexicano y nunca fue un equilibrio entre los poderes de la Unión, como ejemplo de la pésima representación del Congreso federal es la integración de la Cámara de Diputados durante los últimos años del gobierno porfirista cuando más de cien Diputados federales eran originarios de Oaxaca, entidad de origen del Dictador de manera que, para el Presidente Díaz, los Diputados y la misma Cámara fue una dependencia de trámite para realizar la legislación que dio sustento a la Dictadura.

En el Constituyente de Querétaro en 1917 ya existió una mayor representación nacional y se logró establecer la infraestructura jurídica que dio pauta al México de hoy, sin embargo, en los cien años de vigencia del texto constitucional actual en un sistema federal y republicano prevalece la supremacía del Presidente de la Republica sobre los demás Poderes y  gobiernos locales que poco a poca están ejerciendo su soberanía e independencia.

En la actualidad, la operación del Congreso federal está dominado por las Partidocracias con representación en el Congreso al grado de ser únicamente los coordinadores parlamentarios los que deciden la aprobación o rechazo de todos las iniciativas de ley, de manera que, el Poder de las dirigencias partidistas nacionales y locales se extiende hacia los respectivos congresos para mantener los privilegios económicos y políticos que los hacen mantenerse por tiempos prolongados en el ejercicio del Poder público.

Los mexicanos padecemos la falta de independencia y soberanía de los congresos federales y locales al realizar leyes adecuadas a la sustentabilidad del gobierno en turno y a la fecha están cuestionados las autoridades electorales, jueces, ministerios públicos. Gobernadores y el mismo sistema nacional anticorrupción por la falta de contundencia en la persecución de los delincuentes.

En el Presupuesto de egresos de cada año, la Cámara de Diputados se autodesiga la cantidad de 20 millones de pesos a cada Diputado para realizar obra pública en los municipios del territorio distrital, haciendo un total de 10 mil millones de pesos que los contribuyentes les entregan a los Diputados para hacerlos quedar bien con sus electores, lo anterior, es una manera de corrupción y sometimiento de los Diputados al Poder Ejecutivo, en la ejecución de la obra pública por esa cantidad, los Diputados asignan contratista y autorizan órdenes de pago y supervisión de la obra de tal manera que la discrecionalidad en el ejercicio de esos recursos públicos resultada una forma muy sofisticada de corrupción entre los poderes públicos.

Un gobierno republicano necesita un Congreso federal con autonomía e independencia de los poderes de la unión, el sometimiento de los Diputados a las Partidocracias y Gobierno produce legisladores sometidos y alineados que representan al status quo y no sirven a los mexicanos para hacer mejores gobiernos.

Notas cortas

“No busco el Poder por el Poder, lo que quiero es servir a la gente“ fue una de las respuestas de Virgilio Mendoza Amezcua  a las preguntas de once periodistas integrantes del Circulo de Analistas Políticos Colimenses, Virgilio conoce cada día más la Ciencia política después de su participación en un Seminario en la Universidad George Washington de USA.

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