Los Aciertos del Exilio Cubano

    0

    Este exilio de Miami, capital que irradia luz y derrama beneficios para todos los cubanos de dentro y fuera de nuestra isla irredenta, ha tenido muchos mas aciertos que errores. Por ejemplo, durante medio siglo no se ha olvidado de Cuba y ha llevado la antorcha de su libertad a todos los rincones del mundo. Ha dado testimonio fehaciente e incontrovertible de su reverencia por los lazos familiares con miles de millones de dólares enviados a quienes quedaron rezagados en las garras de la tiranía.

    Ha inculcado en las generaciones nacidas en la diáspora un profundo amor a Cuba y un respeto absoluto por nuestra cultura como lo evidencia el dominio por estos jóvenes del idioma español y su militancia en muchas organizaciones que luchan por la libertad de Cuba.  Ha apoyado y continua apoyando con cuantiosos y numerosos recursos a una disidencia interna que, si bien es la vanguardia de nuestra lucha, mal podría funcionar sin el apoyo exterior. Ha hecho de Miami la capital de América Latina creando una infraestructura sobre la que se produjo un verdadero milagro económico propulsado por el talento y las inversiones de hombres y  mujeres de todo el continente. Con esto basta porque la lista sería demasiado larga. Ahora, seamos específicos en cuanto al artículo de marras.

    El articulista afirma en parte que: “Y llegamos al colmo de la injusticia cuando acusamos a los Estados Unidos de no ayudarnos lo suficiente para derrocar a Castro cuando este es un asunto totalmente nuestro.” El asunto es nuestro pero la traición de Girón fue de los Estados Unidos en el pobre desempeño de un presidente inepto en política internacional y a quien se le aflojaron las piernas ante el primer gruñido de Nikita Khruschev. Por otra parte, pero dentro del mismo argumento, sin la ayuda de la Flota Francesa al mando del Almirante DeGrasse, George Washington no hubiera triunfado en la batalla de Yorktown frente al General inglés Charles Cornwalis en el invierno de 1781 y consolidado la independencia de los Estados Unidos. Luego, si hasta los poderosos han necesitado ayuda en sus luchas por la libertad, ¿por qué no nuestra pequeña y devastada isla?

    Mas adelante el articulista pontifica que: “…nunca hemos tenido hacia Cuba una política independiente y hemos apoyado sin chistar los lineamientos de Washington hacia la isla.”  Somos muchos los cubanos que hemos mantenido una política independiente hacia la isla pero nos hemos encontrado con obstáculos de muchos gobiernos norteamericanos, especialmente los de Kennedy, Johnson, Nixon, Carter y Clinton, principalmente motivados por el endemoniado y macabro ajedrez de la antigua guerra fría. Por otra parte, en los casos de Ronald Reagan y de los dos Bush, padre e hijo, no hay dudas de que han estado identificados con nuestra causa pero tampoco cabe dudas de que no han hecho lo suficiente. Por ejemplo, en la cuestión del embargo—donde ellos nos han apoyado a nosotros en vez de nosotros apoyarlos a ellos—no han ido lo suficiente lejos como para llevar a una conclusión exitosa este conflicto ancestral entre el bien y el mal, entre la tiranía y la libertad, entre el totalitarismo y la democracia.

    Además, es lamentable que Washington no haya impuesto un verdadero bloqueo contra los Castro o desencadenado una invasión militar  como las efectuadas contra los gobiernos de Juan Bosch en la República Dominicana en 1965, de Maurice Bishop en Granada en 1983 y de Manuel Noriega en Panamá en 1989. A quienes se rasguen las vestiduras o hagan despliegue de algún nacionalismo histérico les digo que le doy la bienvenida a la libertad de Cuba aunque venga envuelta en un paquete de regalos. Que ellos lo rechacen si se atreven a enfrentar la furia de las víctimas liberadas. Después de la liberación los cubanos hemos de reconstruir la nación cubana con el apoyo de todos los países dispuestos a ayudarnos pero sin permitir injerencia de ninguno.

    Mas adelante, el mencionado articulista nos recrimina diciendo que: “…la Casa Blanca da órdenes en inglés en el oído del exilio y este obedece”. No tengo la mas mínima duda de que la Casa Blanca ha dado órdenes tanto en inglés como en español; así como de que muchos cubanos oportunistas y vende-patrias las han acatado y hecho acatar. Por otra parte, cabe preguntarnos, ¿podría alguien en su sano juicio y con conciencia clara  afirmar que cubanos del temple, la dedicación y la rebeldía de Tony Cuesta, Vicente Méndez, Andres Nazario Sargen, José Basulto, Luís Posada, Santiago Alvarez, Ernesto Abreu, Osvaldo Mitat y el Ingeniero Ernestino Abreu para no hacer esta lista demasiado larga actuaron o han actuado alguna vez siguiendo órdenes de Washington? Ese es el peligro que se corre cuando se trata de pintar al exilio de Miami o a cualquier otra colectividad con una brocha gorda.

    Después el articulista se queja de que: “Cuba Comunista y otros intereses…….nos han dividido en progresistas y conservadores, izquierdas y derechas, republicanos y demócratas.” Es cierto que la tiranía ha utilizado la división, la intriga y la desinformación en Cuba y en el exilio para perpetuarse en el poder. Pero somos nosotros mismos quienes hemos contribuido en gran medida a esa división con nuestra avaricia, nuestro protagonismo y nuestra indisciplina.
    En cuanto a la militancia en uno u otro partido, conozco a muchos cubanos entre quienes me incluyo que habrían votado sin pestañar por el demócrata Joe Liberman de haber sido este el candidato presidencial frente a George Bush en el 2004. Pero jamás por un John Kerry que contribuyó a pavimentar el camino para los sandinistas en Nicaragua. La cuestión no es de partidos sino de hombres. La cuestión no es de partidos sino de patria.

    Finalmente, el autor se refiere a nuestra comunidad como un todo simplista en sus procesos mentales y dice: “…..cuando le preguntas a Miami sobre Cuba y las elecciones norteamericanas te responde que Barack Obama quiere conversar con La Habana sin condiciones previas y que McCain quiere mantener el embargo. Como si la libertad de Cuba tuviese algo que ver con los clichés electorales”.  

    Nada de clichés electorales compatriota Pérez. Realidades confirmadas en las declaraciones de ambos candidatos. John McCain ha dicho y repetido hasta la saciedad que no negociará con los tiranos y que  mantendrá el embargo contra el viento de los corruptos como Charlie Rangel y Christopher Dodd así como contra la marea asfixiante de la avaricia de los granjeros norteamericanos. Por otra parte, el aprendiz de estadista de Barack Obama ha dicho que Irán, Venezuela y Cuba son países pequeños que no representan una amenaza real contra el poderío norteamericano.

    Y no conforme con eso, ha añadido que se reunirá sin condiciones con Ahmadinejad, con Chavez y con los Castro. Y con ello, ha demostrado no solo una ignorancia total de la política internacional sino de la naturaleza diabólica de estos sabandijas. Los cubanos de Miami estamos de regreso de frases vacías que esconden intenciones aviesas y de promesas demagógicas para encaramarse en el poder parados sobre nuestros hombros. Por eso no vamos a cometer con Obama el mismo error que cometimos con Fidel Castro. Ese es un error del cual este comentarista no podrá acusarnos jamás.

    Compartir