El narcolaboratorio se encontraba dentro de una estructura de techumbre metálica con muros de tabique y castillos de cemento. En la bodega, cubierta su mayor parte por una espesa vegetación, se encontraban peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) recopilando información sobre el material decomisado.
En el lugar había, también, matraces, una escopeta con dos cartuchos, una serie de baldes con diferentes clases de material cristalizado y cerca de seis tambos, de color azul, con precursor de droga. Además, en la escena también se identificaron latas de refresco, un embase de cerveza tamaño familiar (conocido como caguama), un envase de salsa picante y un bote de aceite vegetal, por lo que se deduce que las personas que reguardaban comían ahí.
En el terreno también se ubicó un criadero de cerdos, con un aproximado de 50 especímenes de este animal. Respecto a qué procedería con los animales y el dueño del terreno, uno de los peritos de la PGR informó que se citaría a éste para que explicara si rentaba o era propietario de los bienes.
Fuente: Ecos de la Costa
