Llega el 19 de septiembre, una fecha para recordar

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*Los sismos ocurridos en dicha fecha en los años 1985, 2017 y 2022 dejaron una huella emocional profunda en la sociedad mexicana. Este sábado se realizará el Segundo Simulacro Nacional 2026 de Protección Civil

Alfredo Quiles Cabrera| CN COLIMANOTICIAS

Colima, Col.- Si bien los sismos no se pueden predecir bajo ninguna circunstancia, técnica o metodología científica actual, la creencia popular de que el mes de septiembre es una especie de “temporada de temblores” es un mito alimentado por la memoria colectiva, pues las tragedias ocurridas en los años 1985, 2017 y 2022 dejaron una huella emocional profunda en la sociedad mexicana, y colimense en lo particular. Tres sismos, tres fechas coincidentes y un temor creciente entre la población por la llegada de un nuevo 19 de septiembre.

Tres sismos ocurridos en México un “19 de septiembre” han convertido esta fecha en una referencia recurrente al hablar de actividad sísmica en el país. Sin embargo, los movimientos de 1985, 2017 y 2022 fueron distintos tanto por su magnitud como por la ubicación de sus epicentros, profundidad y consecuencias.

El de 1985, con magnitud 8.1, fue el más potente de los tres y causó una devastación de gran escala. En 2017, un sismo de magnitud 7.1, con epicentro entre Puebla y Morelos, afectó directamente al centro del país. Cinco años después, en 2022, un movimiento de magnitud 7.7 se originó frente a Michoacán y tuvo afectaciones principalmente en esa entidad y en Colima.

El19 de septiembre de 1985, a las 07:17 horas, un sismo de magnitud 8.1 tuvo su epicentro en el océano Pacífico, cerca de la desembocadura del río Balsas, frente a la costa de Michoacán, a una profundidad aproximada de 15 kilómetros.

Las cifras oficiales documentaron 3 mil 192 fallecidos, aunque otras estimaciones han calculado hasta 20 mil víctimas mortales. También se reportaron más de 30 mil heridos y alrededor de 150 mil damnificados.

A las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017, México registró un sismo de magnitud 7.1, cuyo epicentro se ubicó en los límites de Puebla y Morelos, a unos 8 kilómetros al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla, y a 51 kilómetros de profundidad.

Aunque liberó menos energía que el terremoto de 1985, la cercanía del epicentro con zonas densamente pobladas del centro del país influyó en la intensidad de las afectaciones.

El saldo reportado fue de 369 personas fallecidas, entre ellas 228 en Ciudad de México, 74 en Morelos y 45 en Puebla. Las pérdidas económicas fueron estimadas en más de 62 mil millones de pesos.

El tercer evento ocurrió el 19 de septiembre de 2022, a las 13:05 horas. Tuvo una magnitud de 7.7 y su epicentro se localizó a 63 kilómetros al sur de Coalcomán, Michoacán, a una profundidad de 15 kilómetros.

Las principales afectaciones se concentraron en Michoacán y Colima. Aunque su magnitud fue superior a la del terremoto de 2017, su ubicación y distancia respecto de la Ciudad de México derivaron en un escenario distinto al observado cinco años antes.

La coincidencia entre los tres movimientos ha generado preguntas sobre si el 19 de septiembre tiene alguna relación particular con la actividad sísmica en México.

Especialistas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y de la UNAM han señalado que la coincidencia de los tres eventos en la misma fecha es estadística y que los sismos no obedecen a temporadas determinadas.

De acuerdo con esta perspectiva, los registros históricos tampoco permiten considerar a septiembre como el mes con mayor actividad sísmica del país.

Los tres casos muestran que una misma fecha puede reunir eventos con características muy diferentes: desde la magnitud y profundidad hasta la distancia entre el epicentro y las zonas urbanas afectadas.

El Servicio Sismológico Nacional (SSN) documenta movimientos telúricos todos los días, aunque la inmensa mayoría resultan imperceptibles para nosotros.

Los registros oficiales e históricos confirman que ocurren sismos de alta intensidad en cualquier mes del año, sin preferencia alguna. La extensa historia de México ofrece ejemplos suficientes y documentados para desmentir por completo la supuesta estacionalidad de los temblores.

El SSN recordó que la principal zona de subducción, que es el lugar exacto donde las placas de Rivera y Cocos se deslizan por debajo de la Norteamericana, abarca una gran extensión. Esta área de alta fricción tectónica es la responsable de los sismos que mayormente nos afectan.

Los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas son las regiones geográficas con mayor interacción y riesgo sísmico. Es en esta franja costera donde se acumula la mayor cantidad de energía que eventualmente se libera en forma de ondas sísmicas.

Para enfrentar esta ineludible realidad geológica de manera responsable, los expertos en protección civil recomiendan seguir una serie de acciones clave. Estas medidas deben aplicarse en todo momento, sin importar si es septiembre o cualquier otro mes del año, para proteger a nuestras familias.

En conclusión, el 19 de septiembre debe ser una fecha para honrar la memoria de quienes perdieron la vida y para evaluar nuestra preparación. La ciencia ya nos ha demostrado que la tierra no sabe de calendarios, por lo que nuestra mejor defensa siempre será la prevención constante.

Por cierto, este sábado se llevará a cabo el Segundo Simulacro Nacional 2026.

**Con información recopilada tomando como base estadísticas e información del Servicio Sismológico Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).