Por José Díaz Madrigal
El Yom Kippur es la celebración más importante del calendario judío. En éste se busca el perdón de Dios, por los pecados cometidos durante el año que pasó; con la esperanza puesta, que el siguiente año sea para el orante mucho mejor. El ritual más o menos equivalente en el Catolicismo, es la semana santa donde la muerte de Cristo en la Cruz, es vista como señal definitiva para el perdón de los pecados; asimismo la pascua de resurrección de nuestro Señor Jesucristo, simboliza una nueva vida y también la esperanza de la salvación eterna.
La guerra conocida como Yom Kippur, estalló el 6 de octubre de 1973 cuando la gente en Israel estaba en las oraciones y ayunos, propios de esa celebración. Fue un ataque sorpresa de varios países árabes, contra el pequeño estado judío. Egipto atacó por el sur y Siria por el norte, apoyados éstos dos por Irak y Jordania. En aquel tiempo el Irán del Sha Reza Palevi -por mucho más civilizado que el Irán actual- tenía buenas relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, así que no participó en esa contienda bélica.
La agresión sin previo aviso, agarró desprevenido al ejército israelita, que se la vieron en un peladero golpeados en distintos frentes, en que casi los aniquilan, debido a que les echaron montón con una superioridad numérica de soldados rivales.
Los 4 coaligados musulmanes de esa época, eran aliados de los rusos, mientras que el estado hebreo, era el único partidario de los Estados Unidos. Así que ambas potencias comenzaron con la tarea, en surtir pertrechos militares a sus respectivos cuatachos.
Ese repentino ataque del 73, se llevó a cabo como venganza por la guerra llamada de los Seis Días, que tuvo lugar en 1967. En esa ocasión, los judíos iniciaron las hostilidades, a causa de las continúas amenazas de esos mismos países que empezaron la guerra del 73.
Al arrancar el año del 67, diversas declaraciones públicas de los líderes de Egipto, Siria y Jordania; sacaban a conclusión, que tenían que eliminar a Israel de la tierra donde vivían, por la simple razón de que no los querían ni les gustaba de vecinos. Ellos preferían a los palestinos, de su misma creencia. En mayo de ese año, Nasser, el presidente de Egipto, abiertamente estaba acercando su ejército a la frontera sur de Israel, con el fin -decía él- de arrojar a los judíos al mar, con boleto sin retorno.
Ante tales aseveraciones y con el ejército egipcio acechando en corto, estaba en riesgo la misma existencia del estado judío. Un mes más tarde, en junio, Israel decidió un ataque preventivo contra los 3 países; a los cuales hicieron trizas en un dos por tres, todo por malintencionados y hocicones.
En 1979 llegó al poder de Irán, una dictadura teocratica, intolerante y retrógrada; representada por el fanatismo de los Ayatolas musulmanes. De inmediato como política interior, cancelaron las libertades que tenían los iranies. Ensañandose particularmente con las mujeres, a quienes en la práctica las dejaron casi sin valor ni derechos. Por obligación so pena de cárcel, todas ellas tienen que llevar la cabeza cubierta. Existe la policía de la moral, la cual sirve para estar vigilando a las mujeres por sí alguna incumple las reglas, puede ser abofeteada, golpeada o introducirla a una patrulla a causa de su vestimenta. Hombres y mujeres de preferencias distintas, ni de broma salen del closet, pues corren el riesgo de ir a la ahorca.
En cuanto a la política exterior, los Ayatolas, lo primero que hicieron fue romper relaciones con Estados Unidos y con Israel. Éste último país se convirtió en una obsesión para el nuevo régimen, pregonando de forma oficial como una consigna de su política internacional, la destrucción total de Israel.
Alguna vez a pregunta expresa a un líder de Irán, acerca de lo que había que hacer con el pueblo judío, éste respondió con el mayor desparpajo: hay que mandarlos al polo norte, puesto que es un cáncer que se debe de extirpar.
¿Cómo podrían los dirigentes judíos quedarse sin hacer nada, cuando el gobierno iraní está a unos pasos de fabricar bombas atómicas? Desde luego que no se pueden quedar con los brazos cruzados. Tienen la obligación de defender a su pueblo. Del mismo modo que en 1967, se está llevando la operación llamada “León Ascendente ” para prevenir el desarrollo de esas armas de destrucción masiva, que el fanático y perverso gobierno de Irán, ni tantito dudaría en usarlas para eliminar a Israel.
Bravo por Benjamín Netanyahu primer ministro de Israel, que sin aspavientos, ni expresiones nacionalistas huecas no le ha temblado el pulso para defender el derecho de su país a existir, como una nación libre, soberana y exitosa. Siendo el único pueblo verdaderamente libre y democrático, en esa parte del mundo.
Desde el día de ayer entraron de hecho los norteamericanos en apoyo a Israel. Ojalá terminen el trabajo bien y no lo dejen a medias como sucedió en Irak en los noventa, en que después tuvieron que regresar con un altísimo costo en vidas humanas, para terminar lo que no terminaron la primera vez. Así de ese modo se acaba la mayor fuente de patrocinadores de terrorismo y también de inestabilidad en el Medio Oriente.
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