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DEL INFORME PRESIDENCIAL

Por: Noé Guerra Pimentel

Es en la Constitución de 1824 cuando se sentaron las bases jurídicas del informe presidencial, en su artículo 120 quedó establecido “que los responsables de cada secretaría de Estado, no el presidente, estaban obligados a dar cuenta de la situación de su ramo”. Asimismo, el art. 63 de la Constitución de 1857 establecía: “A la apertura de sesiones del Congreso asistirá el presidente de la Unión y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país. El Presidente del Congreso contestará en términos generales”.

Dicha norma constitucional fue trasladada a la de 1917 en su artículo 69, indicando que el informe tendría que ser presentado por escrito. “El primer presidente en rendir un informe fue Guadalupe Victoria, quien, sin estar obligado, se presentó al Congreso para dar cuenta de su gobierno. Aquel 1 de enero de 1825, el presidente Victoria dio a conocer que, a pesar de las penurias económicas, después de la guerra civil de Independencia y del imperio de Iturbide, se había logrado reconstituir el ejército, pagar sueldos y atender la justicia”.

Él, creó la tradición de asistir a la presentación del informe al Congreso, lo que años después se conoció como Día del Presidente. En el trajín político mexicano, este evento, que ha cambiado de fecha, fue marco para atacar a los antagónicos desde la Presidencia y erigirse en el centro de la alabanza y la adulación, singular práctica mexicana que permeó a los estados con el gobernador y ayuntamientos con los alcaldes. Desde el primer tercio del siglo pasado, se instauró por tradición el llamado «Día del Presidente», en el que dicha figura, en el marco de un “día de fiesta nacional”, era coloreada con mítines, papeles y banderitas de colores y entre aplausos multitudinarios, incluidos los de los legisladores.

No obstante, a partir del 6o Informe de Fox (2000-2006) eso se terminó, empezando por los discursos, pues ante la oposición, solo entregó su documento a la Directiva y después dio un mensaje aparte. Pero sería Calderón (2006-2012), el que enterraría la «fiesta del Presidente”. El panista comenzó su administración con que la ceremonia de transferencia de poderes y protesta constitucional se tuvo que realizar casi furtivamente, ante la presión de la izquierda, que reclamaba fraude electoral. Ante ese incidente, en 2007, al presentar su Informe, Calderón apenas tuvo unos minutos en tribuna y tras la imposibilidad de dar un mensaje, se retiró después de dejar su texto a la presidenta del legislativo, Ruth Zavaleta, quien se negó a aceptarlo porque su partido, el PRD, no lo reconocía.

Fue a partir del II Informe de Calderón, ya con la reforma al artículo 69 que eximía al mandatario de asistir al Congreso, que se dio por concluido el «Día del Presidente», aunque a medias. A partir de que el panista no tuvo tribuna libre, diseñó su propio espacio para “rendir cuentas”. Porfirio Díaz ofreció 61 informes de gobierno. A. De la Huerta fue el primero en llegar en auto a su informe en 1920.

Ortiz Rubio propuso el 1 de septiembre de 1930 en su 1er Informe festejar a Quetzalcóatl en lugar de los Reyes. Abelardo L. Rodríguez es el del informe más largo: 7 horas 35 minutos, en 1933. Lázaro Cárdenas fue el primer presidente que transmitió masivamente su Informe, por radio, en 1936. El primer programa que transmitió la televisión comercial fue el 4º Informe de Alemán V., en 1950. Luz Ma. Zaleta fue la primera diputada en contestar un Informe, fue en 1966, cuando respondió el 2º de Díaz Ordaz.

Echeverría tiene el récord de saludos y oficializó el “besamanos», más de tres mil apretones aquel 1 de septiembre de 1976. López Portillo ha sido el mandatario más aplaudido, 40 interrupciones a su 6o Informe de 1982. De la Madrid se convirtió en el primer presidente interrumpido, fue en su 6o informe el 1 de septiembre de 1988, cuando Muñoz Ledo le reclamó en pleno acto por el resultado electoral. El 5º Informe de Vicente Fox fue el más abucheado y el que dio el mensaje más corto de la historia, sólo 65 palabras de su 6º Informe. Beatriz Paredes, la única legisladora que lo ha contestado en tres ocasiones. Calderón, es el único que no pudo emitir el mensaje presidencial desde la máxima tribuna.