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2016 PARA EL OLVIDO ¿Y ESTE? 

Por: Noé Guerra Pimentel

EL PANORAMA. Un año, este 2017, que como ningún otro que recuerde inicia con el pie izquierdo, si es que lo tiene, no solo por el anunciado incremento a los combustibles y por la escalada de aumentos en todos los servicios y consumibles que les seguirán y que sin duda a todos nos meterán en una dinámica de complicaciones económicas impredecibles (Por lo pronto las compras de pánico de combustible han sido el retrato nacional, las caóticas escenas son preocupantes) Pero no, no solo por eso, como consecuencia de esta hay otras amenazas vigentes que crecerán y que están ahí al acecho sobre el grueso de los ciudadanos, una de ellas, la más temible, es la creciente inseguridad pública, esa que ante las circunstancias actuales, sin justificarla, pero predecible al fin, se agudizará con la falta de oportunidades, el desempleo, la carestía y la lacerante corrupción institucional que parece no tener medida, ni control, ni respeto.

EL ESTADO. Las medidas instrumentadas por el Ejecutivo local hasta hoy se ven positivas, haber puesto en orden el gasto transparentado el ejercicio financiero y haber logrado la recuperación crediticia, sin duda son hechos importantes cuyos efectos se verán en el corto plazo y en algo, al menos a quienes compartimos esta mínima región de la geografía vendrán a amortiguarnos como es previsible, ante los negativos efectos que por sí traerán las malas, las pésimas decisiones políticas y económicas del gobierno federal, que una tras otra, sumadas, han vulnerado aún más el por sí endeble tejido social, tanto del norte como del centro, del sur y del oriente, de los cuatro puntos de nuestra nación que en su conjunto se ve afectada y que ya empieza a protestar. Lo deseable es que en algo se corrija, que a la voz de ya se encuentren los suficientes paliativos para contener los saldos negativos que ya están afectando a gran parte del país, aunque no se ve cómo y que paulatinamente de manera expansiva también nos vendrá a pegar a nosotros, de no prever y no establecer el adecuado blindaje.

LOS MUNICIPIOS. La mayoría empiezan el año con la incertidumbre financiera y tienen razón, sus magros ingresos públicos se reducen a las partidas federales, a los créditos con la banca oficial y poco, realmente poco a lo que pueden captar por derechos como predial, licencias, servicios, etc., y ahora menos ante las inminentes alzas en todos los productos de la canasta cuyos precios carecen de control, según ahora sujetos a la oferta y la demanda, lo que en detrimento del pueblo esta vez se regirá sujeto al precio del retiro de subsidio a los combustibles. Es de destacar la audacia de algunos munícipes que conscientes de lo que se les viene ya adelantaron sus medidas de austeridad y que van desde recorte de gastos de representación y nómina hasta la unificación y optimización de áreas. Lo que queda aquí es que los sindicatos y sus dirigentes actúen en consecuencia y ayuden en la recuperación económica de las respectivas administraciones municipales, de otra manera estarán matando a la gallina de los huevos de oro.

EFECTO TRUMP. Para temer o al menos mantenernos al pendiente de las acciones que a finales de este primer mes del año empezará a hacer efectivas el nuevo presidente de Estados Unidos, al respecto debo apuntar que mi augurio no es halagüeño, quisiera equivocarme pero la conformación las dos cámaras de representantes y últimamente la integración de lo que será su gabinete solo afirman sus amenazas, por eso no tengo duda en que lo que dijo que haría lo hará, que sí dará marcha atrás al TLC, que sí levantará el muro, que sí echará a tantos ilegales como nunca antes se había visto y que sí, aunque no nos guste, con todos los recursos a su alcance extremará las acciones contra los mexicanos, latinos y otras minorías que legalmente permanezcan allá, eso entre otras que sin duda afectarán la ya de por sí agobiada sociedad mexicana.

PRESIDENCIABLES. Desde hace 4 unos, otros desde hace 2 y uno por más de 20 años, a cual más se placean como los posibles a suceder al actual presidente aunque de todos no se haga uno ante el monstruo de mil cabezas que tendrá enfrente, ninguno tiene con qué sacar al país adelante, ni la estatura ni el nivel que se exige. A saber, por el PAN aspiran: Margarita Zavala, la que con sus conocidas limitaciones la pretende por Ius Sanguinis y el corruptazo del exjoven maravilla Ricardo Anaya, solo porque él puede; mientras que por el PRI apuntados están tres, a cual más de fracasados en su encargo: Osorio, Videgaray y Nuño; mientras que por Morena irá quien tiene que ir, ninguno más, el promotor, el dueño, el dedo, el candidato, “el partido soy yo”: Andrés Manuel López Obrador, que parece que está vez sería su buena si no le restan el Bronco y Mancera como independientes. Esperemos, no mucho, pues ya en diciembre tendremos identificado el panorama, mientras tanto a ver a quien nos encomendamos.

COLOFÓN. Nunca había atestiguado tanto malestar social, con razón o no, tan generalizado contra el Gobierno y todas sus estructuras, la indignación es real, es palpable como lo es la impotencia. Un sentimiento de rencor y de repudio que se dirige a las más altas estructuras del poder político del país y que implica desde el presidente y su gabinete hasta los diputados federales y senadores de la república, todos sin distingo de colores y partidos, hacia ellos es el coraje de un pueblo agraviado por la soberbia y la insensibilidad, por la simulación y el descuido, por el abuso y los excesos, por la corrupción y el voraz pillaje de todos esos que en lugar de servir, han asumido al poder como la condición privilegiada para impunemente hacer de lo ajeno lo suyo y solo ocuparse en eso.

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