Por: José Díaz Madrigal
La colección de cuentos conocida con le pegajoso nombre de Las mil y una Noches, encaja por el tipo de narrativa en el género de literatura de fantasía. Éstas son historias de aventuras, crónicas amorosas y de tragedia. Aquí se relata lo que sucedió en el lejano reino de los persas, donde había un rey que fue traicionado por su esposa, por lo cual decidió no volver a confiar en ninguna otra mujer.
Despechado por la infidelidad, empezó a fraguar en su mente un siniestro proyecto. Éste consistía que desde el harem que tenía a su disposición y también de otros lugares, cada noche un eunuco le llevara una muchacha para acostarse con ella y, a la mañana siguiente la hacía ejecutar.
De ese modo sucedió por mucho tiempo, hasta que se fijó en la guapa e inteligente hija de un ministro de su corte, Sherezada. Esta hermosa joven, para poder prolongar sus días, ideó un plan: cada noche contaba al rey una historia y cuando veía que el monarca se estaba durmiendo, prudentemente paraba el relato dejándolo inconcluso, prometiendo contar el final a la siguiente noche y así de esa forma ella se libraba de la muerte. Pero la muy lista, una vez que concluía ese cuento, comenzaba con otra historia y con la promesa que sería aún mejor que la anterior.
Así sucedió durante mil y una noches, llegando a tal grado la confianza que se había ganado por sus cuentos, que lo pudo domesticar hasta tenerlo comiendo de su mano. El rencor del rey con las mujeres se apagó y la muy vivísima lo enamoró con sus deliciosos encantos, con sus ojazos negros como las pisecuas y con su infaltable talento para divertirlo. Gracias a esas cualidades, Sherezada hizo que el rey renunciara a su cruel venganza contra las damas.
De este cúmulo de leyendas, una gran parte está ambientada en la Persia antigua, que era el nombre que tuvo ese país hasta que en 1935, oficializó el cambio para llamarse Irán.
En la actualidad Irán está en primera línea de las noticias internacionales, debido a la guerra que está librando. Uno se pregunta ¿qué fue lo que le pasó a ese interesante pueblo, cuna de aquellas conocidas y sabrosas leyendas que se cuentan en Las mil y una Noches?
Antes de la llegada del régimen de los Ayatolas, Irán era un país próspero, que en la mayor parte de la década de los setentas, tenía crecimientos hasta del 10%. Aparte era un pueblo bien apreciado en toda la región de Asia Menor, por todos sus vecinos y también por naciones distantes.
En febrero de 1979 ese floreciente país, se aventó un salto pa’trás, retrocedió económica y culturalmente cuando eligieron de líder supremo a un viejo fanático de mente enferma y acérrimo enemigo de los valores de la sociedad occidental, que es a la cual nosotros pertenecemos, el malvado Ayatola Jomeini. Sí la cabeza está echada a perder, es obvio que echa a perder al resto del cuerpo. Eso fue lo que le pasó a esa gran nación, se descompuso, se pudrió por dentro. Dejó de ser un pueblo moderno.
Dentro de las primeras cosas que hizo Jomeini al llegar al poder, fue romper relaciones de toda índole con Israel y los Estados Unidos; a los que calificó de pequeño Satán y gran Satán respectivamente. Por otro lado siendo una nación con enormes ingresos monetarios por la venta de petróleo, en vez de aprovechar esa riqueza para construir infraestructura como todos los países que progresan, tales como carreteras, hospitales, presas, acueductos, plantas eléctricas o escuelas; con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, pues no, el maldito vejete se dedicó a fomentar grupos terroristas enviándoles armas y mucho dinero.
Hezbolá, la agrupación terrorista que se encargó de desestabilizar a la que se llamaba la Suiza del Medio Oriente, el Líbano; nació en 1982 alentada por Jomeini. La siguiente en escena fue Hamás en la franja de Gaza. Las dos agrupaciones terroristas junto con sus patrocinadores de Irán, tienen como principal objetivo y cueste lo que cueste, hacer desaparecer a Israel del mapa del Medio Oriente.
El heroico pueblo de Israel, lo que ha hecho es defenderse de esos enemigos y ahora en especial de Irán -que quiere su destrucción- y que desde que llegaron los Ayatolas han sido los más fuertes financiadores del terrorismo.
Nuestro apoyo es para Israel, la única democracia del Medio Oriente, que junto a los Estados Unidos están dando la batalla para defender los valores del pensamiento occidental, el mundo judeocristiano, que representa la libertad, el pluralismo y la democracia. Elementos necesarios para la coexistencia en una sociedad libre y pensante, con diferentes opiniones políticas. Ojalá que ambos países terminen con éxito su trabajo.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

