La Universidad como eje estratégico del desarrollo

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

En tiempos de incertidumbre económica, aceleración tecnológica y polarización política, hay instituciones que definen el rumbo de una entidad más que cualquier discurso coyuntural. En Colima, esa institución es la Universidad de Colima. El informe de labores 2025 de su rector, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, constituye la confirmación de que la educación superior es un asunto estratégico para el desarrollo económico, educativo y democrático del estado. De ahí la connotación política del acto en sí.

Con más de 30 mil estudiantes y presencia en los 10 municipios, la Universidad no sólo es la institución con mayor cobertura territorial en Colima; es el principal mecanismo de movilidad social. Atender la matrícula más alta de su historia implica una responsabilidad mayor: ampliar cobertura sin sacrificar calidad. La apuesta por el bachillerato en línea y la consolidación de programas digitales —que sumarán siete ofertas totalmente virtuales— revela una visión de modernización acorde con las transformaciones globales. Un tino por parte del rector.

De ahí también la incorporación de programas como ingeniería en datos e inteligencia artificial, así como la puesta en marcha del laboratorio de semiconductores en Manzanillo, acciones que colocan a la UdeC en el centro de la transición tecnológica. De esa forma se inserta a Colima en las cadenas de valor de la economía del conocimiento. Por eso el valor estratégico de la máxima casa de estudios.

En investigación, el crecimiento también es significativo: más integrantes en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, cifra histórica de publicaciones científicas y proyectos vinculados con sectores productivos.  La dimensión democrática tampoco es menor. Una universidad pública fuerte garantiza pluralidad, pensamiento crítico y formación ciudadana.

Por eso, cuando el rector sostiene que la institución no es espectadora, sino actor estratégico para la estabilidad de la entidad, está definiendo su papel en el entramado social: la Universidad como contrapeso intelectual, como espacio de diálogo y como generadora de evidencia para la toma de decisiones públicas. Prueba de ello son los convenios con municipios para dar seguimiento a sus políticas públicas y dar acompañamiento científico y metodológico.

El reconocimiento de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior y el respaldo del Gobierno del Estado evidencian que la coordinación institucional es posible sin vulnerar la autonomía. Modernizar e internacionalizar —sin perder identidad— ha sido uno de los ejes de la gestión de Torres Ortiz. Infraestructura renovada, vinculación territorial, impulso cultural y compromiso ambiental forman parte de una consolidación que trasciende lo académico. Porque cuando una universidad pública se consolida, se moderniza y se abre al mundo, no sólo crece una institución; crece el estado entero.

Dos puntos

Cristóbal Ruiz Gaytán Trujillo es el nuevo director de la escuela de cuadros Jesús Reyes Heroles, perteneciente al PRI. Independientemente de las filias o fobias que genere el partido tricolor, es una buena señal que se busque profesionalizar a la militancia de un partido. La capacitación, en ese sentido, va más allá del adoctrinamiento: da una formación para que los actores políticos estén a la altura de los retos actuales y, además, tengan la capacidad para encontrar soluciones. Eso urge en la política actual.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.