Considerando que la forma también es fondo, este hecho, me lleva a reflexionar sobre el concepto de poder y dominación, entendiendo ambos desde la perspectiva de Max Weber, el primero como la probabilidad que tiene una persona o grupo de personas de imponer su voluntad, a una persona o un grupo de personas, y el segundo como la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato.
Ante el ejercicio del poder, en toda organización social, existe un sistema de legitimación que facilita la obediencia de las decisiones, también denominado sistemas de apoyo, que son procedimientos que cuentan con aceptación y que junto con los instrumentos institucionalizados, sirven para tomar decisiones sin afectar la lealtad del sujeto a la organización.
De esta forma, la Universidad de Colima como organización social con fines educativos también cuenta con su sistema de legitimación que ante el uso del poder, le permite mantener la lealtad de sus integrantes, a través de un conjunto de procedimientos socialmente aceptados e instrumentos institucionalizados que permiten la toma de decisiones sin perder el control de la comunidad universitaria.
Por ejemplo, contrario a las tendencias mundiales de democratizar los procesos de decisión, la comunidad universitaria acepta sin cuestionar las reglas que establecen la forma del relevo del jefe nato de la Universidad de Colima, en la cual se autoriza e institucionaliza que un grupo selecto de integrantes de esta comunidad, con el nombramiento de “consejeros universitarios” y en representación de todos, tienen el poder de decidir el futuro de esta entidad educativa.
Vale la pena destacar, que el derecho al sufragio de los consejeros universitarios, es en sí, un instrumento institucionalizado para dar o negar apoyos a grupos específicos de liderazgo. Además, el sufragio es una forma de autoridad y su ejercicio representa poder, porque su decisión implica obligatoriedad para toda la comunidad.
En este sentido, un primer ejercicio de este poder, del consejo universitario, fue legitimar la propuesta de 10 posibles integrantes de la Junta de Auscultación, presentada por el rector.
Otro elemento clave en el procedimiento de legitimación, es la intervención del Poder Ejecutivo Estatal, no en la designación del rector, sino en la selección de 5 de los 10 propuestos a integrar la Junta de Auscultación, de esta forma, involucra en forma acotada a un elemento externo a la institución educativa, para incrementar la credibilidad al grupo responsable de la selección de la terna para el relevo rectoral.
Este esquema de legitimación del proceso y la creación del instrumento de auscultación, un elemento relevante es la incorporación de un representante de la FEC y del SUTUC, pues de esa forma hace partícipe a dos segmentos fundamentales de la comunidad universitaria, (los estudiantes y los trabajadores) mandando un mensaje de inclusión y transparencia en la selección de la terna.
Con esta vestidura de inclusión, la figura creada ex profeso puede ejercer el poder que se le confiere con legitimidad, apariencia ajena a la rectoría, que surge del propio Consejo Universitario.
Con esta legitimidad, la Junta de Auscultación Electoral Universitaria, instrumento creado para dar certidumbre y confianza al procedimiento de selección, ejerce el poder para recabar las solicitudes de los aspirantes, analizar los perfiles, seleccionar la terna y presentarla ante el Consejo para su elección.
Esperemos que la terna que se presente, siga manteniendo la cuota de legitimidad que necesita para que el relevo sea creíble y aceptado.
¿O usted, cómo lo piensa?
*Licenciado en Sociología. Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Colima.
Correo electrónico: [email protected]
