LA RUTA DEL PACÍFICO

    0

     

    En ese sentido, las evidencias descubiertas en los últimos años refieren que son los propios cárteles mexicanos los que manejan el movimiento de la droga desde Sudamérica hasta Estados Unidos, con puntos de partida en los puertos de El Callao, Perú, y Buenaventura, Colombia, entrando por el puerto colimense para desde ahí conducir los cargamentos hacia el país del norte.

    Como ejemplo de esta situación, se encuentran los grandes decomisos de droga realizados en la aduana de Manzanillo y el puerto, provenientes de Perú y Colombia, países con producción creciente de hoja de coca en 2010, según las últimas cifras de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes -JIFE- de Naciones Unidas.

    En 2005, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) decomisó más de una tonelada 396 kilos 628 gramos de cocaína proveniente del puerto de El Callao, en Lima, Perú, oculta en mil 175 cajas de chile seco, embarcada por la empresa Industrial Comercial Holguín e Hijos.

    En noviembre de 2007 se decomisó en la Aduana porteña más de 11 toneladas de cocaína pura, originaria del puerto de Buenaventura, Colombia, según confirmaron las propias autoridades.

    De igual forma en diciembre de ese año lograron pasar por el puerto manzanillense alrededor de 269 kilos de cocaína procedente de El Callao, Perú, que no fue detectada sino hasta llegar a Mazatlán, Sinaloa, por parte de la Policía Federal, gracias a la revisión efectuada en dicho lugar.

    Asimismo la ruta Manzanillo-Buenaventura fue utilizada por el crimen organizado colombiano para el tráfico de dinero, quedando al descubierto cuando en septiembre de 2009 confiscaron en la Aduana de Manzanillo más de 11 millones de dólares con destino al puerto colombiano, mientras que por su parte, durante los mismos días detectaron en Buenaventura 22 millones de dólares más procedentes del mismo origen.

    Más adelante, sólo un mes después en 2009 las autoridades confirmaron la detención de 2.5 millones de dólares en Manzanillo, aunque en esta ocasión no detallaron el destino final del capital.

    Rubén Vargas, exintegrante de la Defensoría del Pueblo, encargado de investigar las desapariciones forzadas y violaciones de Derechos Humanos durante el régimen de Alberto Fujimori de 1995 a 2000, asesor de los exministros del Interior de Perú Fernando Rospigliosi y Gino Costa, así como exdirector de la Defensa Nacional en el gobierno de Alejandro Toledo, señala que desde la entrada de los cárteles mexicanos al negocio de la droga en el año 2000, los aeropuertos dejaron de ser la principal ruta para el transporte de la mercancía y se concentraron en las vías marítimas debido a que el narcotraficante mexicano “es un personaje que siempre esta en la oscuridad”.

    “El 80% de la droga que sale del Perú manejada por los cárteles mexicanos es a través de los puertos. ¿Qué significa hacerlo a través de los puertos?, significa sacarlo en grandes cantidades, porque tu no vas a llevar 2 ó 3, ó 50 kilos en un buque de carga…eso es ineficiente, se utiliza esa ruta porque se sacan grandes cantidades, por cientos ó toneladas”, subrayó en entrevista con Avanzada.

    Enfatizó que en términos de costo y como estrategia para garantizar la inversión, los capos de la droga en México descubrieron que es más sencillo manejar un puerto que un aeropuerto, asegurando también que “es más fácil corromperlos (a los funcionarios), operar, es más fácil todo”.

    LOS PUERTOS DE SALIDA

    Son tres los principales puertos en el Perú en donde sale la droga y son manejados por los cárteles mexicanos, incluso, con pleno conocimiento de las autoridades que hasta momento continúan sin hacer nada, afirmó Rubén Vargas: Paita, en Piura al norte, de donde se procesa la droga de Huallaga; El Callao en Lima, la capital; y al sur del puerto de Llo.

    Si bien dijo desconocer exactamente a qué puntos del Pacífico Mexicano arriban los cargamentos de droga, señaló que ahora el mercado de estos “empresarios” es global, es decir, la industria se ha vuelto ya un asunto de índole trasnacional y puntualizó lo siguiente:

    “Ser narcotraficante en el Perú es fácil, es muy fácil, porque la respuesta de los gobiernos (peruanos) de turno frente al narcotráfico siempre ha sido ineficiente. En términos porcentuales, el promedio anual de drogas (incautada) en el Perú no llega ni al 8% del total de la producción y de la pasta básica ni al 2%”.

    LEER EL ARTÍCULO COMPLETO EN http://davanzada.com/noticia.php?id=65648