Por: Jaime E. Medina
La concientización de la identidad de una sociedad con ramificaciones históricas se la debemos al arte y la cultura, dos patrimonios que nos han contado la historia de donde vivimos, y que depositan en nuestro ser: creencias, tradiciones, costumbres, valores, significado y un sentir de pertenencia a una comunidad.
Desafortunadamente, hoy en día se ha perdido la importancia de parte de la sociedad de querer acercarse a las artes y la cultura; la llegada del internet junto con todos los medios de contenido de entretenimiento ha impactado negativamente en las nuevas generaciones, ocasionando, un desapego por el aprendizaje y conocimiento por las artes, y un olvido por la cultura, ya que, en las familias, no inculcan la importancia de estas expresiones artísticas.
La escuela es un promotor importante, donde desafortunadamente se considera como una materia a cursar en busca de una calificación aprobatoria, o en el peor de los casos, en algunas de las escuelas, ni siquiera tienen la dicha de tener estas asignaturas. Hace falta que dentro de las instituciones educativas se profundicen y se valore en todos los niveles académicos la cultura como algo permanente y continuo en aulas, familias y comunidad.
La Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales del Consejo Nacional para las Culturas y las Artes, arrojó que de un 100%; el 45% no ha asistido a un concierto en vivo; el 67 % no ha ido a una obra de teatro; el 57% no ha estado en una librería; el 66 % no ha ido a una presentación de danza folclórica, e incluso, a las presentaciones escolares de sus hijos; 53% no ha ido a una zona arqueológica; 43% no ha ido a un museo; 86 % nunca ha ido a una exposición de artes plásticas (dibujo, grabado, escultura, pintura, arquitectura); 75% si ha ido al cine; 76% ha escucha radio y 90 % ve televisión y medios digitales.

Claramente está, que el interés y el fomento para este tipo de expresiones artísticas ha encarecido en un mundo donde cada día mas se va perdiendo el conocimiento a la identidad histórica y diversidad cultural, generando, sociedades menos reflexivas, analíticas y críticas dentro de sus contextos donde se desenvuelven, perdiendo la guía en la construcción de sociedades más humanizadas.
Como punto de interés, la UNESCO, ubica a México en el sexto lugar como el país con más patrimonios culturales y personas reconocidas mundialmente por el aporte artístico que han dado al mundo.
Si hablamos de presupuesto en cultura en México, este nuevo año se obtuvo una reducción muy significativa a comparación a otros años anteriores. En el 2021 la inversión monetaria para el departamento de cultura fue de 14 mil millones de pesos; para el 2024, tres años después, fue más de 17 mil millones de pesos; en el próximo año 2025, se aprobó un presupuesto de 12 mil millones de pesos, 05 mil millones menos comparado con este 2024, logrando obtener un daño colateral en los diferentes órganos que se mantienen dentro de ese presupuesto, reduciendo su operatividad y eficiencia; uno de ellos son el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia ); o también, el Instituto Nacional de Bellas Artes( INBA), entre otras.

Este tipo de reducciones financieras ponen a la deriva el futuro cultural y artístico, alejando el crecimiento de estos dos rubros, y en algunos casos más drásticos, la desaparición de algunas dependencias artísticas o promotoras de la misma.
Como ya se había mencionado anteriormente, México, es rico en diferentes manifestaciones artísticas y cuenta con grandes figuras profesionales en la cultura e inventores de grandes obras de artes, la falta de apoyo ocasiona el desinterés por parte de la sociedad, ocasionando desanimo por grandes maestros de estas disciplinas que hacen que se sientan desvalorizados.
No solamente es cuestión financiera, sino también de concientización y revalorización sobre la importancia de estas manifestaciones artísticas que han otorgado bastante en educación y representación de la riqueza de una comunidad, estado o país.
No cabe duda que la riqueza de cada nación es su gente, y más, si esta se encuentra culta, alejada de toda representación de pobreza mental y de malas prácticas dañinas como la violencia que ocasiona descomposición colectiva, abonando a la falta de talento, teniendo como consecuencia, un retroceso ideológico y económico.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

