Por: José Díaz Madrigal
Su indumentaria habitual era una vestimenta blanca, camisa y pantalón del mismo color; nunca recuerdo haberlo visto con zapatos, siempre calzaba huaraches de araña. Llegaba a la escuela montado en su moto Islo, entraba al salón de clases invariablemente con una liga que sujetaba su pelo largo, que dejaba caer alborotado en la espalda. Por ese tiempo, usaba barba tipo candado pero con piocha prominente. Él era el pintoresco maestro de matemáticas del bachillerato 2 de la U. de C.
Se llamaba Rogelio Salazar, mejor conocido como “La Eminencia”. Apodo que se ganó a pulso, quizás acomodado por alguno de esos alumnos, que nunca faltan en las aulas y que se distinguen por ocurrentes y atinados en los sobrenombres. Lo cierto es que entre los compañeros del salón, comentábamos acerca de la amplia cultura de la que hacía gala el profesor.
Didáctico y ameno para impartir su cátedra, gustaba de contarnos de vez en cuando, mientras despejabamos cierto problema de álgebra trazado en el pizarrón, la historia de algún matemático notable. Por él supimos de Ramanujan aquel estudioso y apasionado de los números de origen indú, avecindado en Inglaterra, que trabajó en complejos teoremas de cálculo diferencial e integral, pero que enfermó y murió a temprana edad.
Cuando estuvo internado en un hospital de Londres, fue a visitarlo un colega también fanático de los números. Después de saludarse Ramanujan le pregunta a su amigo ¿Que número de placa tenía el taxi que tomaste para venir? Contestó: creo que es un número aburrido, sin ningún atractivo, era el número 1729. No, replicó Ramanujan con los ojos entrecerrados por cierta dolencia; es el menor número que puede ser escrito de dos formas diferentes como resultado de la suma de dos cubos. O también puedes observar que multiplicando los dos números extremos, es igual a la suma de los dos números interiores.
Otro personaje del mundo de los números, del cual nos enteramos en las clases de La Eminencia, fue de Alan Turing. De él decía, éste joven matemático británico; con mucha seguridad les puedo decir que es el precusor más importante de las computadoras modernas. Antes de La Segunda Guerra Mundial, publicó el libro “Los Números Computables” en éste da cuenta como solucionar problemas de cálculo lógico, por medio de una serie de números y símbolos llamados algoritmos; siendo éstos el punto importante para procesar y resolver los datos ingresados en la computadora.
Turing como Ramanujan fueron genios universales de los números, pero de vidas cortas. Ramanujan murió a los 32 años, mientras que Turing perdió la vida a los 41. Turing ayudó a descifrar los códigos alemanes durante La Segunda Guerra Mundial, acortando la duración de ésta. Una vez terminado el conflicto bélico, se dedicó a construir las primeras máquinas computadoras para la Universidad de Manchester.
Por la cantidad de logros obtenidos en el campo de la computación, se le hizo miembro de la exclusiva Royal Society del Reino Unido en marzo de 1951. Sin embargo un año después también en el mes de marzo, fue acusado de Indecencia y Perversión Sexual. Se le condenó a un año de prisión, por algo que en aquella época estaba penado. . . Ser homosexual.
Para evitar la cárcel Turing se sometió a una terapia de conversión a base de estrogeno sintético. Estos hechos lo llevaron a un pozo emocional de insondable depresión, que lo condujeron paso a paso a salir por la puerta falsa en dirección de un abismo profundo y negro. Se suicidó en 1954, con tan sólo una mordida que le dió a una manzana envenenada, que él mismo había preparado.
La Eminencia, el maestro Rogelio Salazar murió en un accidente con su moto allá por el rumbo de Tecomán, hace varios años. Los que fuimos sus alumnos, lo recordamos con aprecio, sin olvidar sus cautivadoras historias.
Una de las empresas más grandes y exitosas del mundo entero, es una que fabrica computadoras y teléfonos celulares, esa es la compañía que tiene como logotipo una manzana mordida. Se cree que su fundador Steve Jobs, era un gran admirador de Turing y, como justo homenaje al ilustre matemático inglés que murió por una mordida a una manzana, Jobs eligió el emblema de la manzana mordida, como símbolo distintivo de su famosa corporación empresarial.
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