La manipulación genética

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Entre libros y café

Por: José Luis Cobián León

“¿Heredarán los robots la Tierra? Sí, pero serán nuestros hijos”. Marvin Minsky.

Retomando una información sobre mis lecturas, me encontré con un tema interesante e inquietante: el Transhumanismo, del que se sabe es un movimiento intelectual o filosófico a nivel internacional que por mucho tiempo se ha esparcido como polvo en la comunidad científica. Los transhumanistas defienden que el ser humano debería utilizar la tecnología para trascender las carencias de nuestros cuerpos, sin embargo, declaraciones como la de Marvin Minsky erizan la piel, cuando sugieren la posibilidad de que las máquinas lleguen a dominar el mundo en algún momento y que serán una extensión de nosotros mismos, productos de la inteligencia y capacidad para innovar.

Y aunque se pueden citar ejemplos positivos sobre el transhumanismo  al que llaman la “evolución humana”,  como las vacunas que libran a niños sobre ciertas enfermedades, haciéndolos más aptos al ser inmunes a la polio, la viruela, o a la fiebre tifoidea; tiene un trasfondo oscuro cuando se habla de la manipulación genética sobre nosotros, el problema de estas evoluciones asistidas es cuando pretenden tomar atajos y generar cambios severos, que a la vida le han llevado eones evolutivos, es decir, millones de años.

En este sentido, Ronald Bailey como muchos, “consideran que es un movimiento que personifica las más audaces, valientes, imaginativas e idealistas aspiraciones de la humanidad”, otros más por el contrario como Francis Fukuyama, consideran el transhumanismo como: “la idea más peligrosa del mundo”. Para entender mejor, tuvo que darse un proceso evolutivo a lo largo de milenios para que un pez pulmonado desarrollara aletas lo más parecido a pies, esta especie se encuentra en África, en Sudamérica y en Australia. Por otro lado, lo que persigue la filosofía transhumanista es crear evoluciones asistidas en una generación, es decir, en nuestro tiempo.

En las películas de ciencia ficción es el tema recurrente, como la cinta estadounidense  “Trascender”, donde el protagonista principal Johnny Depp desarrolla el papel de Dr. Will Caster que trabaja en un proyecto para crear una máquina que posea consciencia colectiva y autosuficiente (inteligencia artificial), pero tras el ataque de un grupo extremista donde sufre un impacto de bala, su mujer Evelyn, para evitar su muerte toma la decisión de conectarlo a la máquina para que aún sin cuerpo siga viviendo, lo que lleva a un desenlace fatal.

Otro problema con este movimiento es que se corren varios riesgos, como es el caso de las cirugías reconstructivas, no toda la gente puede pagarlas, por tanto, si hubiera la posibilidad de crear humanos más aptos, los “posthumanos” como les llaman los transhumanistas, tendríamos además de la brecha que se ensancha cada vez más entre ricos y pobres, la creación de ricos que fueran más aptos, lo que provocaría la limpieza étnica a nivel genético, una especie de esclavitud del poder de un súper linaje sobre los de baja raza. 

Hitler, llevó a cabo la Eugenesia, que es: “la aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana”, realizada en la década de los 40´s de manera siniestra por su grupo de científicos nazis, fue así, que de forma rudimentaria generaron la manipulación genética para desarrollar rasgos deseables y disminuir los menos deseables. Que como mencionan en el National Geographic España: para los nazis, la eugenesia se convirtió en la base de todo su pensamiento y dedicación, pues la ansiada raza aria significaba la purificación y perfección de la especie humana. Bajo ese término englobaban a todo aquel individuo de estatura alta, cara alargada, barbilla prominente, nariz estrecha y recta con un puente bajo, constitución delgada, cabello lacio claro, ojos y piel claros. Todo aquel que no cumpliese esas características quedaba excluido de lo que ellos consideraban como “puro”.

No obstante, lo más peligroso del transhumanismo va en relación a la mutación, para lo que cito a un personaje de libro “Inferno” del escritor estadounidense Dan Brown, la doctora Sinskey: “El problema es que nuestra composición genética es como un castillo de naipes, cada una de las piezas depende de otras y todas están relacionadas entre sí. A menudo en formas que desconocemos. Si intentamos eliminar un único rasgo humano, podemos provocar cambios en otros cien, y es muy posible que con efectos catastróficos”. 

A la luz de tales afirmaciones, esperemos que esta comunidad transhumanista, entre ellos, nuestros vecinos los pecosos y otros tantos países, ya dejen de jugar a ser Dios, y se centren en el bien mundial y natural, porque de no ser así, estarán poniendo en riesgo la supervivencia del ser humano. Para que no quede nada en el tintero, comentarios: [email protected] 

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*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.