Por: Jaime E. Medina
Como en cualquier ecosistema, la supervivencia es la que impera entre todos los habitantes que ahí prevalecen, los contextos y su habitas son cambiantes, benévolos, amenazantes y peligrosos. La vegetación es abundante, en donde conviven, juegan y atacan a sus víctimas todos los seres del mundo animal que ahí residen.
Durante su andar, los animales caminan solo o en grupo cada rincón de aquella zona selváticas con el objetivo principal de convivir, formar grupos o comer algo en lugares en donde cada especie sabe que hay alimento.
Las criaturas mas fuertes se imponen ante los más débiles, es la típica ley de la selva, en donde los que tienen poder, fuerza y control se aprovechan de todas las demás especies para sacar beneficios hacia ellos mismos. Los más débiles, se esconden de las amenazas contundentes de todos aquellos que los quieren dominar, y otros, no les quede mas que aceptar los abusos, llevándolos a un peligro inminente hasta de muerte por todo el miedo que viven.
Desafortunadamente, hay seres que quedan desamparados ante las situaciones de riesgo, sabiendo que estos animales cuentan con apoyo de su misma especie mas grandes que los puedan defender, ayudar o cuidar ante el peligro que corren de los mas poderosos.
Cuando llega el momento en que todas las criaturas que viven en ese habitad regresan a sus cuevas, madrigueras o nidos y se refugian con sus progenitores estos ya no reciben entrenamiento de supervivencia o existencia, ya que los padres animales consideran que ya les enseñaron lo suficiente, llevándolos a solo recibir abrigo, a veces ni eso.
Si comparamos los centros educativos con la selva, prácticamente es la misma ley de supervivencia y aprendizaje, es un habitad en donde cientos de estudiantes conviven entre ellos para jugar, platicar y formar grupos. Pero el peligro sigue siendo eminente por los distintos tipos de comportamientos, ideas y pensamientos que ahí se pueden encontrar por parte de los estudiantes. El joven, cuando llega a una nueva escuela, llega solo con poco recurso de amistades, y a veces, sin ningún conocido, teniéndose así, a la soledad y a su instinto de desarrollarse dentro de ese contexto desconocido en el cual será su hogar durante varios años.
El educando, ya sea hombre o mujer, vive y socializa, pero hay algunos que se convierten en victimas de todos aquellos jóvenes con comportamientos dominantes e instinto de acosador, típica ley de la selva, que lleva a una gran realidad, el acoso escolar.

Miles de estudiantes se convierten en los seres débiles, que son abusados por otros mas fuertes, tolerando y soportando las agresiones y torturas que viven día a día en su escuela, provocando el silencio del miedo de no contarle a nadie, ni siquiera a sus mismos padres porque si los agresores se enteran, van a sufrir grandes consecuencias.
Los hostigadores y acosadores se pasean libremente en toda la escuela como especies territoriales en donde lo que mas les importa es demostrar quién es el que manda dentro de ella, en donde se sienten inmunes ante cualquier amenaza o castigo, retando también, a personal y autoridades de la institución, transformando un lugar de aprendizaje y de armonía en una verdadera selva donde el único que predomina es el más fuerte o el que impone su propia ley, y no es la ley y normativa que impone el gobierno o la escuela, sino la del sometimiento y la agresión.
Sabemos muy bien, que la educación es de todos los que pertenecemos al Sistema Educativo como: padres de familia, alumnos, maestros, autoridades educativas, y el poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Las leyes y la autoridad se encuentran aisladas dentro de los planteles escolares ante la eminente sobreprotección del educando, en donde los tienen encapsulado y sobre protegidos, dejando así, a los actores escolares solos y siendo presa de las agresiones continuas de todos aquellos jóvenes o padres de familia que deciden castigarlos o demandarlos ante las autoridades, en donde la mayoría de los casos, es el maestro el que sale perjudicado. Los centros educativos, hoy en día, se han convertido en centros de violencia, y en algunos casos, en promoción del terrorismo por aquellas situaciones de agresiones violentas donde han costado la vida de estudiantes y maestros, como decir del caso del 24 de marzo del año en curso donde dos maestras fueron asesinadas por un joven que llegó a su escuela y abrió fuego sobre ellas con un arma de uso exclusivo del ejército, matándolas inmediatamente, tras su captura, el joven asesino solo obtuvo 3 años de internamiento y el pago de 3.2 millones de pesos por los daños ocasionados.
En Villa de Álvarez, Colima, una situación que surgió en la secundaria José Vasconcelos en donde un joven agredió con una navaja a dos alumnos y una maestra del área de prefectura, afortunadamente están fuera de peligro según un comunicado de la Secretaría de Educación Pública.
La Organización Mundial del Bullying Sin Fronteras, ha registrado, hasta el momento, en este año 2026 en México, 33 casos de suicidios de jóvenes a causa del Bulling o Ciberbullying; además, que se encuentra entre los países con más casos de acoso escolar, situación, que te da a entender, la gravedad del asunto dentro de los centros aprendizajes.
Hoy en día, muchos de los jóvenes crecen con padres imaginarios, y por que imaginarios, por el simple hecho de que no están atentos al cuidado de sus hijos, dejando que las amistades y la calle tome el papel paternal donde les enseñan los vicios y la violencia, la mezcla perfecta para convertirse en un acosador escolar.
Es increíble que hoy en día, muchos padres permitan que sus propios hijos los dominen y que hagan lo que quieran, no cabe duda que los valores y la instrucción familiar en ética, responsabilidad, respeto, empatía, y amor mutuo cada día se esta pudriendo más.
Si hablamos de las leyes, es como si no existieran o no son para este México en donde las agresiones se están convirtiendo en un estilo de vida, normalizándolo y sin consecuencia o consecuencias mínimas a todo aquel que las provoca, dejando así, a los reglamentos, leyes y normas, como un simple papel impreso. Sabemos muy bien, que en todos los casos en donde el victimario es un menor de edad, aun así, este involucrado en casos de asesinatos o tentativa de homicidio sufre el menor de los castigos.
Urge que en realidad se tome medidas serias en estos tipos de casos de violencia ante cualquier persona sea hombre o mujer, menor de edad o adulto, en donde haya una causa y consecuencia para todos aquellos que cometan un crimen. Porque si esto sigue así en donde existe un abandono de la aplicación de la ley, ahora si, salvase quien pueda y que sobreviva el más fuerte.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






