LA DEGRADACIÓN DE LA POLÍTICA EN MORENA

0

VENTANA POLÍTICA

Por: Guillermo Montelón Nava

Qué lamentable que por la incultura de millones, la traición de algunos políticos y la sumisión de los árbitros y magistrados electorales, México comenzará a padecer nuevamente la tiranía, la represión contra opositores, la imposición de autoridades y con la elección de jueces a modo también tendremos que enfrentar todas las consecuencias de un régimen autoritario que protege a delincuentes y que es parte de un narco estado.

Lo ocurrido en el proceso legislativo en la Cámara de senadores, donde mediante la eficiente operación política de su coordinador, Adán Augusto López, les permitió comprar el voto de Los mafiosos Yunes a cambio de impunidad y mediante la detención del padre del senador de Movimiento Ciudadano, obligarlo a ausentarse de la sesión tener la garantía de que podrían asegurar la mayoría calificada, nos muestra la ruindad y las canalladas que son capaces de hacer los de morena con tal de imponer una reforma que, por demás nace sin legitimidad, sin legalidad y muy forzada generando más incertidumbre de la que ya representa en sí misma por sus aviesos propósitos de fondo.

Las advertencias de los organismos internacionales, especialmente de la ONU, de la Organización Interamericana de Derechos Humanos, de organizaciones empresariales, de instituciones financieras, de calificadoras, de los países con los que México tiene acuerdos comerciales y muchas otras voces, incluyendo las de estudiantes, de los trabajadores del Poder Judicial y de las organizaciones de la sociedad civil, simplemente no han sido escuchadas, simplemente porque, empoderados como están, no solo se dan el lujo de iniciar su plan dictatorial y autoritario al negarse a escuchar esas voces, sino incluso a desacatar las órdenes de suspensión dictadas por tres jueces de Distrito. Para ellos el estado de derecho ya no existe y es el claro indicador de que no habrá impugnación que valga, aunque la propia reforma vaya contra el Artículo primero de la Constitución, contra la división de poderes y contra los principios elementales del derecho comparado.

Ante esta postura sumisa y autoritaria del poder ejecutivo que impone su mando sobre el poder legislativo, ante la traición de los legisladores opositores que recibieron el voto de quienes no están de acuerdo con morena y ante las aberraciones legislativas para sacar una reforma con la aprobación al vapor de 18 legislaturas estatales, el presidente ya se siente el gran rey triunfador, sobre todo porque con esta reforma considera garantizada la impunidad de sus propios actos violatorios de la constitución, incluyendo las presuntas vinculaciones con el narco, así como para proteger a sus hijos, operadores del más descarado clan de tráfico de influencias que ha servido para robarle al país miles de millones de pesos.

El daño que se le causa al país y el que con ello se abra la puerta al autoritarismo, a la dictadura, no podrá quedar solamente en las marchas, en las manifestaciones y en los plantones que han hecho los trabajadores del poder judicial, los estudiantes y algunas organizaciones de la sociedad civil. Eso es apenas el principio de una reacción más fuerte y organizada que ya se está gestando para dar forma a una insurgencia civil que detonará cuando surjan las demandas en contra de México desde el Tratado de Libre Comercio Con EEUU y Canadá y las que vengan desde la Unión Europea, cuando se dé entrada a los amparos, a las suspensiones que fueron desoídas y lleguen los casos de los afectados por esta reforma retrógrada, llena de alevosía y premeditación para concentrar el poder en una cuantas personas contra viniendo el espíritu republicano de la Constitución.

La única esperanza que nos queda a los mexicanos, ciudadanos comunes, es que al tener que enfrentar la nueva y dura realidad, tengamos la capacidad y la fuerza para unirnos, protestar, tomar las calles y trabajar para recuperar las libertades y el estado de derecho, lo que debe comenzar por una intensa jornada de información a la ciudadanía sobre lo que nos espera, así como fortalecer la red de organizaciones sociales para incorporar y canalizar a todos los inconformes, los opositores y a quienes vayan siendo afectados, que en poco tiempo serán millones.

No tengo duda que muy pronto seremos millones de mexicanos los que, desde diversos frentes, como ya lo hacen los trabajadores del poder judicial, como ya lo preparan los estudiantes y como lo analizan juristas, instancias judiciales, partidos políticos opositores y diversos organismos internacionales, tendremos que dar la batalla para recuperar la democracia, las libertades y el orden constitucional.

Lo lamento por la nueva presidente que arranca su mandato sin legitimidad, en medio de una crisis política y con graves amenazas de inestabilidad económica, financiera y fiscal, pero sobre todo por los mexicanos menos favorecidos que ya comienzan a resentir la carestía y muy pronto los efectos de la recurrente devaluación que traerá más desempleo y muchas otras consecuencias, sin contar la pérdida de libertades, de democracia y del orden constitucional, que se reflejarán en violaciones de todos los derechos humanos.

Debemos prepararnos porque lo que viene, requerirá de estrategia, de unidad y de acción.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.