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Ciudad de México. – El Jueves Santo marca un momento crucial en la fe cristiana: la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. Según los Evangelios, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes” (Lucas 22:19). Luego, hizo lo mismo con el vino, declarando: “Esta es mi sangre, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados” (Mateo 26:28). Este gesto no solo anticipaba su sacrificio en la cruz, sino que establecía el fundamento de la misa católica, un sacramento que perdura hasta hoy.
La Última Cena: Primera Misa de la Historia
Aquella noche, Jesús actuó como sacerdote y víctima, ofreciéndose a sí mismo simbólicamente bajo las especies del pan y el vino. Al mandar a sus apóstoles “Hagan esto en memoria mía” (1 Corintios 11:24), instituyó también el sacerdocio ministerial, encargándoles perpetuar este rato. Así, la Última Cena se considera la primera celebración eucarística, donde Cristo se hace presente de un modo real y sacramental.
La Eucaristía Hoy: Presencia Viva de Cristo
Para la fe católica, la Eucaristía no es un simple recuerdo, sino un misterio de fe en el que Jesús se entrega nuevamente en cada misa. El Concilio de Trento lo definió como “transubstanciación“: el pan y el vino conservan su apariencia, pero su esencia se transforma en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Esto explica la adoración al Santísimo Sacramento durante el Jueves Santo, especialmente en los “Monumentos”, donde se reserva la hostia consagrada hasta el Viernes Santo.
La Eucaristía como sacrificio y banquete
La misa no es una mera repetición, sino una actualización del sacrificio de Cristo en la cruz. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1367) lo explica así: “El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio“. Al mismo tiempo, es un banquete espiritual donde los fieles se nutren con el “pan de vida” (Juan 6:35).
¿Por Qué Es Central la Eucaristía?
- Comunión con Dios y los hermanos: La hostia une a los creyentes como “un solo cuerpo” (1 Corintios 10:17).
- Alimento espiritual: Jesús dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” (Juan 6:54).
- Renovación del sacrificio: Cada misa actualiza el amor redentor de Cristo en la cruz.
Un Legado Que Perdura
El Jueves Santo nos recuerda que la Eucaristía es el corazón de la Iglesia. No es un ritual vacío, sino un encuentro vivo con Dios, que nos llama a imitar a Jesús: amar hasta el extremo y servir con humildad. En un mundo que busca sentido, este sacramento sigue siendo luz y fortaleza para millones de creyentes.
Con información de Imagen Radio

