JUAN JOSÉ RÍOS

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Por: José Díaz Madrigal

El primer gobernador de Colima surgido de la segunda etapa de la Revolución Mexicana -la de Carranza- fue el coronel sonorense Eduardo Ruiz, colocado por Obregón el mismo día que tomó ésta ciudad el 19 de julio de 1914; cosa que hizo pacíficamente, sin la necesidad de disparar ni un solo tiro; puesto que los militares huertistas se rindieron incondicionalmente, entregando las armas con la única condición que les respetaran la vida, acuerdo aceptado por Obregón.

Sin embargo como Obregón era rajón, no cumplió su palabra y ese mismo día hizo una matazón innecesaria de soldados y oficiales desarmados, junto a otros tantos civiles que colaboraron con el gobierno anterior.

Eduardo Ruiz le pasó la estafeta a un tal Ignacio Padilla, mientras iba a atender la Convención de Aguascalientes. Regresando de ésta tomó otra vez el control del estado tan sólo unos días, para luego pasarlo al personaje que nos interesa, el coronel zacatecano Juan José Ríos, el 15 de noviembre de 1914, enviado también por Obregón con la anuencia de Carranza.

Obregón, tipo zorruno; fiel a su esencia era enemigo de cumplir compromisos. Éste había firmado sobre la bandera de la Convención de Aguascalientes, que iba a respetar el gobierno emanado de esa asamblea, pero tampoco cumplió, se fue con Carranza que la Convención había destituido.

Juan José Ríos gobernó Colima desde la fecha antes señalada, hasta el 30 de junio de 1917. Durante los dos años y pico que duró su administración, se ausentó varias veces por períodos breves, dejando encargado interinamente el despacho de Palacio a 4 personas distintas cada vez que salía. Sin embargo a partir del 10 de mayo de 1915, su mandato fue contínuo, hasta que entregó el poder a un nuevo gobernante que surgió por elección en las urnas.

Pues bien, Juan José Ríos siguiendo el ejemplo del nefasto carrancismo, en que prácticamente todo estaba patas pa’rriba, tenía un desmadre en el estado. La acuciosa investigadora Blanca Gutierrez señala en uno de sus estudios: aquel año de 1915 el bandidaje y la criminalidad hizo explosión, la aparición del bandolerismo en la entidad fue de forma violenta. Todo a causa de las medidas reformistas del gobernador Ríos.

Efectivamente la población rural y la gente de la ciudad, en su mayoría no soportaba a Ríos. En primer lugar por la plaga de ladrones y salteadores de caminos, que se desataron sin control, dando como resultado el miedo a la inseguridad de toda la sociedad. Aquello fue algo parecido a lo que padecemos hoy en día con estos gobiernos 4teístas, que nomás no dan el ancho.

En segundo lugar, aparte de la criminal inseguridad, Ríos como riguroso anticlerical se metió con lo más sagrado del pueblo, su creencia religiosa; cuando por sus puras pistolas arrebató a la feligresía de Colima, el antiguo Templo colonial del Beaterio, para convertirlo en biblioteca.

Resulta que con días de antelación, le avisaron al gobernador que el presidente Carranza deseaba venir a Colima -no conocía- desde la ciudad de México, a visita de trabajo. Ríos queriendo quedar bien con Carranza y toda su comitiva de comecuras, mandó habilitar el mencionado Templo con anaqueles, mesas y libros, para la creación de dicha biblioteca.

Un cronista de la época, firme partidario de Ríos y que más tarde sería miembro prominente de la logia de la escuadra y el compás, narra de este modo la apertura: fue la mañana templada y luminosa del 18 de febrero de 1916 – dentro de tres días se cumplen 110 años- se celebró la inauguración con una acta que se levantó para formalizar el suceso.

Carranza dejó escrito, yo Venustiano Carranza primer jefe del ejército constitucionalista, encargado del poder ejecutivo de la nación, acompañado del gobernador y comandante militar del Estado; de Luis Cabrera Secretario de Hacienda, de los generales de División Alvaro Obregón y Manuel M Dieguez, del Brigadier Cándido Aguilar y el periodista Juan Sánchez Azcona y demás personas que firman esta acta, declaro solemnemente establecida en este local la Biblioteca Pública del Estado.

Siguiendo el uso y la moda de ese tiempo, de ir a rajatabla en contra del clero, es de risa todas las tarugadas que dejaron por escrito cada uno de los firmantes. Hagan de cuenta que eran los noroñas de aquella época, éste públicamente ha presumido que es un acérrimo ateo y que no le importaba molestar al cardenal de la ciudad de México, cuando se le aventaba de clavado a sus pies cuando pasaba por su lado.

Después de Juan José Ríos, asumió la gubernatura el equilibrado Felipe Valle, quien ordenó devolver el Beaterio a la feligresía de Colima.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.