Sin embargo, diversos actores políticos locales, especialmente del PRI, han señalado que otras entidades como Tamaulipas y Chihuahua tienen peores índices de inseguridad, mientras que los opositores señalan que la violencia es inédita en Colima.
De acuerdo con la revista Nexos, en su artículo 2011: La dispersión de la violencia, firmado por Eduardo Guerrero Gutiérrez, en la edición del 1 de febrero del 2012, Colima se encuentra en el décimo lugar entre las entidades con más asesinatos por cada 100 mil habitantes.
El documento tomó datos del 2011 provenientes de cifras consolidadas en los registros de ejecuciones de medios electrónicos nacionales y locales.
Señala que Chihuahua obtuvo el primer lugar al lograr un índice de 79.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes; Guerrero fue el segundo lugar con 50.3; Sinaloa, 49.1; Durango, 49.1; Nayarit, 35; Tamaulipas, 32.4; Nuevo León 29.1; Coahuila, 22.9; Morelos, 16.8 y en el décimo lugar Colima con 14.6.
El índice de Colima de asesinatos es igual a la media nacional y al estado de Michoacán (14.6) pero supera a Jalisco (11.7).
Según el informe ningún municipio de Colima está considerado dentro de los más peligrosos del país, pero el número de asesinatos se ha mantenido alto desde el 2009.
La otra cara de la Moneda
El Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), en su estudio 8 Delitos Primero, Índice Delictivo CIDAC, publicado también en el mes de febrero en su página web www.cidac.org, llevó a cabo otra dinámica para medir la percepción de la violencia y la inseguridad en Colima donde la entidad sale bien librada.
Este informe realizó una valoración de los delitos que más impactan en la percepción de seguridad al ciudadano porque anteriormente sólo se hacía un promedio del número de delitos dividido entre 100 mil habitantes lo cual consideran “un error contar todos los delitos como si fuesen igual de graves, como si causasen el mismo daño o generasen el mismo impacto”, establece el documento.
Y ejemplifica: “Robar un refresco en una tienda no es igual a secuestrar a una persona. Es cierto que ambas conductas suponen un acto ilegal y merecen una sanción, sin embargo, entre esos dos delitos existen tres diferencias que no deben obviarse: 1) el primero no es un delito grave, el segundo sí; 2) vulneran derechos distintos y, por tanto, merecen penas distintas; 3) el primero tiene un impac¬to mínimo en la percepción de inseguridad de la población, mientras que el segundo genera una sensación de alarma y modifica el comportamiento de los individuos”.
El modelo del Cidac consideró al secuestro como delito que más impacta en la percepción de seguridad en la ciudadanía, seguido del homicidio, lesión con arma blanca, extorsión, robo a peatón con violencia, robo a peatón sin violencia, robo de vehículo con violencia y el robo de vehículo sin violencia.
Para la elaboración del índice, establece el documento, “se definió a la incidencia delictiva como la suma de los delitos que se denuncian ante las autoridades más los que no se denuncian. Posteriormente, se de¬terminó el impacto de cada delito en la percepción de inseguridad”.
De esta forma Colima se ubica en el séptimo lugar a nivel nacional con mejor percepción de seguridad con un índice 92.8, sólo superado por Campeche, Sonora, Yucatán, Querétaro, Baja California Sur y Tlaxcala en donde el peor lugar se lo lleva Michoacán con un índice de 32.7.
En lo particular de estos 8 delitos, Colima vuelve a salir bien librado, con afectación moderada (la escala más baja), en 7: lesión con arma blanca, extorsión, robo a peatón con violencia, robo a peatón sin violencia, robo de vehículo con violencia y el robo de vehículo sin violencia y sólo en el caso de Homicidio, la afectación es media.
La metodología empleada en este estudio consideró la incidencia delictiva, la percepción de inseguridad proveniente de las encuestas de victimización, y los fallecimientos u homicidios ocurridos por pre¬sunta rivalidad delincuencial en México.
