INDIRA, LA “SUPERDELEGADA”

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AL DESNUDO

Por: Édgar Rodríguez H.

“No se me ha dejado de ver como externa y como una contrincante electoral”, señaló aquél 30 marzo de 2017 a través de su cuenta de twitter la hoy Delegada Estatal de Programas para el Desarrollo en Colima, Indira Vizcaíno Silva, luego de anunciar su renuncia a la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social de Colima (Sedescol).

En aquella ocasión, aún como militante del PRD, Indira resaltó que, entre otras cosas, temas electorales y económicos fueron los motivos por los que tomó la determinación de separarse del cargo que asumió desde el primer día de la administración de José Ignacio Peralta Sánchez.

“Hace cerca de 400 días recibí la invitación del gobernador Ignacio Peralta, para incorporarme a la Secretaría de Desarrollo Social; las razones que me llevaron a aceptarla fueron muy claras: la convicción de que más allá de los costos políticos que tuviera que pagar, estaba primero mi obligación de servir lo mejor posible a la sociedad colimense. Hoy, después de varias reflexiones me doy cuenta que mi presencia en esta Secretaría no ayuda a Colima; por el contrario, retrasa la posibilidad de que se agilicen programas y se destinen los recursos que requiere para funcionar a favor de los colimenses”.

“No ayuda que siga ahí porque no se me ha dejado de ver como externa y como una contrincante electoral, lo que hace que se le reste impulso a un sector tan importante para Colima como el Desarrollo Social. Mi compromiso siempre ha estado y seguirá estando del lado de los colimenses, y mi actuar siempre será apegado a lo que más convenga para el bienestar de lo que más amo: mi estado y nuestras familias”, describió en su escrito de Facebook.

El tiempo pasó, Indira también renunció al PRD y después se convirtió en candidata a diputada federal por Morena, ganó en el Distrito 02 con cabecera en Manzanillo, pero luego solicitó licencia para separarse del cargo y con ello, desde el pasado 18 de diciembre, es oficialmente la Delegada Estatal de Programas para el Desarrollo en Colima, ratificándose la propuesta hecha por el presidente Andrés Manuel López Obrador; y si antes había quien la consideraba – según su propio dicho- una contrincante electoral, hoy esa apreciación debe tomarse en cuenta muy seriamente, simple y sencillamente porque ya tiene la gran responsabilidad, no sólo de coordinar, sino también de dirigir debidamente todos los programas sociales, para catapultarse hacia 2021.

Pero ojo, si esos programas sociales pretende utilizarlos abiertamente a favor de sus intereses particulares sin que lleguen debidamente en tiempo y forma a los sectores vulnerables, estaría cavando su tumba política. Con su nuevo encargo, Indira ya no tiene pretexto para para atender y llevar a cabo todos los proyectos que, desde la trinchera de Sedescol, no pudo cristalizar.

De acuerdo con la reforma a Ley Orgánica de la Administración Pública Federal aprobada en la Cámara de Diputados el 13 de noviembre pasado, el Ejecutivo contará con las “Delegaciones de Programas para el Desarrollo”, que se encargarán de coordinar e implementar los planes, programas y acciones “para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, supervisión de los servicios y los programas a cargo de las dependencias y entidades”.

Indira tiene por delante una gran oportunidad, tiene experiencia legislativa y administrativa, así como oficio político que le permitirá llevar a cabo un trabajo coordinado con el gobierno estatal. Hay que recordar que en su momento el equipo de transición de López Obrador, aseguró que se trata de una medida de austeridad que sólo contempla tener a un delegado y no a varios de diferentes dependencias en cada estado.

Se dice que…

*La “superdelegada” Indira Vizcaíno Silva, oficialmente Delegada Estatal de Programas para el Desarrollo en Colima, deberá tener mucho cuidado con el manejo y ejercicio de los recursos destinados a los programas sociales, el encargo que tiene es de mucha responsabilidad y no es meramente administrativo, el más ingenuo sabe que la nueva figura, para cada una de las 32 entidades, se trata de un movimiento político por el control que se ejercerá desde la federación de los programas sociales.

*Hay quien dice que con la creación de la figura de los “superdelegados” se pretende acabar con la corrupción. Sin embargo, ello no quiere decir que este modelo podría no estar exento de malos manejos porque “el poder corrompe, pero el poder absoluto lo corrompe todo”. En el caso de Indira Vizcaíno Silva, habrá que esperar para saber de qué está hecha.

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