HEBREOS Y PERSAS

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Por José Díaz Madrigal

Cuando los hebreos que habían estado como esclavos en Egipto, salieron de esa nación alrededor del año 1300 a.C. conducidos por Moisés; con el fin de llevarlos a la tierra prometida. Tras huir de los egipcios, atravesaron el Mar Rojo, internandose en el desierto del Sinaí; donde anduvieron itinerantes por 40 años.

Poco antes de llegar a la tierra prometida, Moisés murió. Por la época que llegaron, ahora bajo la dirección de Josué, las tierras de las promesas estaban ocupadas por los cananeos, divididos en varios pueblos tales como; hititas, amorreos, y jebuseos. Los hebreos lograron imponerse y se repartieron el país entre las 12 tribus que conformaban. Después de Josué fueron gobernados por jueces, luego se instauró la monarquía.

El primer rey fue Saúl, enseguida lo sucedió el más grande y el más famoso de todos los tiempos, el rey David (el de las mañanitas). Éste fue el verdadero creador del reino hebreo, venció a los indómitos filisteos y a todos sus vecinos. Al morir David, subió al trono Salomón. El reinado de éste monarca, marca el apogeo y esplendor hebreo. Pero el lujo y gasto de su corte, aunado a altos tributos, contrastaba con la miseria del pueblo. Por estos motivos, a su muerte una rebelión puso fin a la grandeza del reino hebreo; dividiéndose en dos pequeños reinos: Israel al norte con Samaria de capital y, el de Judá en el sur cuya capital fue Jerusalén.

Un pueblo dividido, del mismo modo que una casa o familia debilitada, no duran mucho. Después de algún tiempo perdieron su libertad. Primero en el norte cayó Israel en el año 722 a.C., en las manos de Sargón II de Asiria. Más tarde en 587 a.C. Nabucodonosor de Caldea, pone fin al reino de Judá, llevando desterrado a Babilonia a los judíos.

Así Judá como antes Israel, quedó despoblado. Los gobernantes y personajes principales se dispersaron por los valles del Tigris y el Éufrates. Sólo permanecieron en la región, gente rudimentaria y sin preparación. Después de la muerte de Nabuco, los caldeos o babilonios entraron en decadencia. Mientras tanto más al oriente, surgió un nuevo imperio, los persas -actual Irán-. En 538 a.C., Ciro, forjador del imperio persa, invadió Babilonia, que se derrumbó inmediatamente. Ese año, Ciro decretó una autorización para que los que quisieran dentro de la comunidad judía exiliados en Babilonia, pudieran retornar a Judá.

Arribaron a Jerusalén, primero un grupo de judíos que lentamente empezaron a reconstruir el segundo Templo. El primero que había construido Salomón, fue destruido por Nabucodonosor. En el año 521 a.C., subió al trono un nuevo rey en Persia, Darío el grande, quien tomó la decisión final de permitir que continuaran con más fuerza los trabajos del Templo y, en 516 a.C., 22 años del permiso de Ciro y 70 años después de la destrucción ordenada por Nabucodonosor, surgió en el mismo lugar el nuevo edificio habitualmente llamado el segundo Templo.

Los persas que nacieron y poseían el territorio del actual Irán, crecieron hasta convertirse en la nueva potencia mundial de aquella época. Con menos historia y tradición que los hebreos, se portaron generosamente con éstos, cuando les tocó el turno de ser una potencia económica y militar.

En los tiempos modernos, en la era contemporánea; hebreos y persas o como usualmente se les llama hoy, Israel e Irán, también habían tenido buenas relaciones. Existía una embajada judía ante el gobierno iraní. La buena relación terminó de tajo al llegar al poder en Irán el fanatismo musulmán, representado por los ayatolas. Con ésto se acabaron las relaciones diplomáticas de los dos países. El pretexto es que Irán, no quiere que exista Israel.

Desde que los ayatolas llegaron al poder hace 45 años, se han distinguido por ayudar a grupos terroristas que quieren la destrucción de Israel. Con la fuerza económica que les brinda el petróleo de Irán -son de los primeros productores- sumado al apoyo recibido de gobiernos dictatoriales, como chinos y rusos; Irán ha creado un moderno y poderoso ejército, que tiene en una tablita la seguridad en el medio oriente.

Irán en los hechos manda a los terroristas de Hamás y Hezbolá. Los israelíes se tienen que defender, por obvias razones los hebreos detestan al gobierno de Irán. Técnicamente los dos países están en guerra. Mientras no cambie la política belicosa de los fanáticos persas contra los hebreos, toda esa región es un polvorín que puede explotar.