“HASTA MARIHUANA HAN PRETENDIDO ENVIAR POR CORREO”

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    Al celebrarse hoy el día del cartero, el Servicio Postal Mexicano tiene más de 400 años de historia pues se fundó en tiempos del virreinato para comunicar a la colonia con España.

    Sin embargo, a pesar de las nuevas tecnologías, Correos de México se mantiene como la principal empresa postal al movilizar cerca de un millón de piezas por año, superando ampliamente a otras paqueterías como Estafeta o DHL.

    Daniel Carrillo ingresó a Correos de México en 1991 en la oficina del municipio de Coquimatlán, cuando por dos meses cubrió una suplencia, sin embargo, el cartero titular fue despedido y posteriormente tuvo que hacer un examen de conocimientos para ser contratado de manera permanente.

    EL SERVICIO

    Después de varios años como cartero, ascendió a administrador de oficina, y asegura que las entregas de cartas personales son casi nulas debido a la implementación del correo electrónico en el siglo pasado.

    Explica que de entregar hasta mil 500 cartas diarias, en donde la época navideña era la temporada más alta, ahora sólo se entregan dos al mes y son casi exclusivas para las zonas rurales del municipio.

    “Bajó mucho por lo del internet, pero ahora se reparte el recibo telefónico, estados de cuenta bancarios y afores aunque lo fuerte para nosotros es la paquetería”.

    El costo por envío de una carta personal explica la baja demanda: hasta 20 gramos es de 7 pesos para toda la república y si se quiere enviar a Estados Unidos es de 11.50 pesos y dura hasta tres días en llegar.

    HASTA MARIHUANA HAN QUERIDO ENVIAR

    Daniel Carrillo admite que le han pasado muchas experiencias porque recuerda que casi al año de cumplir como cartero, una persona llegó a su oficina y reclamó que no llegó lo que esperaba “Estaba esperando 50 dólares, entonces llegó y nos aventó la carta”.

    Otro suceso que recuerda muy bien, es que una persona quiso enviar marihuana por correo, poniéndola en medio de varios libros “llegamos a descubrir a una persona, era un chilango, y ya nunca se volvió a parar (…) la metía en medio de libros que enviaba a varias partes de la República, pero un día el administrador sospechó del paquete y se puso nervioso, lo reportamos pero huyó”.

    Sin embargo también ha habido agradecimientos continuos por su trabajo “Lo que me gusta de mi trabajo es el atender a la gente, darle información, entregarle a tiempo sus envíos, darle respuesta a sus peticiones”, concluye sonriente.