Por: Jaime E. Medina
El 26 de agosto del presente año, 24 millones de estudiantes regresaron a las aulas para dar inicio al ciclo escolar 2024 – 2025. Muchos ya cuentan con la esperanza de sobrellevar una jornada de preparación y formación dentro de los diferentes grados académicos.
Desafortunadamente hay un fenómeno latente en donde provoca que miles de estudiantes no culminen sus estudios o no alcancen sus objetivos planteados, llamándose así, fracaso escolar.
La escuela, institución educativa, centro de estudios o como lo quieran llamar, es un área que alberga cientos de jóvenes y adultos de diferentes edades con el único deseo de buscar una preparación profesional de cierta disciplina o cursar un grado académico.
Desafortunadamente, no todos pueden concluir sus estudios, o no pueden alcanzar aquel sueño profesional que han deseado querer lograr.

El primer factor, es la falta de motivación, el no tener un entusiasmo a la hora de asistir a clases se convierte en un estado de difícil aprendizaje. Este puede ser causado por distintas situaciones económicas, sociales o familiares. En este punto, no es que quiera no estar en la escuela el educando, sino, sus pensamientos y objetivos están siendo enfocados en alguna necesidad o problemática.
El aspecto cultural familiar, es otro inconveniente latente dentro de la falta de desarrollo profesional de miles de jóvenes y adultos. La falta de importancia y promoción interna familiar sobre la necesidad de estudiar, hace que los hijos, primos, hermanos y todos lo que conforman el núcleo familiar, consideren a la preparación escolar como algo sin importancia o que queda como segundo término, ocasionando así flojera o apatía en cursar alguna etapa de preparación. Cuántos de nosotros no conocemos a alguien que teniendo las posibilidades económicas haya decidido dejar de estudiar o simplemente haya seguido el mismo patrón hereditario de no culminar sus estudios de todos los demás integrantes de la familia.
Por otra parte, cuando una persona tiene una continuidad de fracasos dentro de sus proyectos personales o educativos, genera una experiencia emocional hacia la derrota, impactando en su estado emocional, logrando así, una falta de motivación o sentimientos de incompetencia.
Pedagógicamente hablando, la falta de hábitos de estudio y organización de las tareas escolares es un impulsor de incompetitividad, ocasionando dificultad en el desarrollo escolar, y obteniendo, un ambiente de diferentes obstáculos a la hora de recibir su educación, provocando un desánimo por parte del educando, convirtiéndose así, en una cifra más de deserción.
Tenemos que considerar también, que la deficiencia de todo el sistema del servicio académico como la falta de recursos, la gestión de becas verdaderamente eficientes para el estudiante, la accesibilidad escolar, equipamiento, falta de maestros, entre otras, también coadyuvan a la problemática del fracaso escolar en miles de jóvenes que pasan por esta situación en nuestro país.
Considerar en darle importancia al estudio y dar orientación a nuestros hijos, hermanos o amigos sobre la preparación académica, abona a poder motivar y hallar la esencia y valor a la formación profesional. No olvidemos que en estos tiempos estamos siendo consumidos por el internet y por diferentes factores de modas destructivas.
Generar hábitos de valores morales, buscar ayuda emocional o guía profesional, puede darnos una automotivación hacia nuestra persona cuando crucemos por alguna etapa difícil o algún conocido que presente una situación en común de esta índole.
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