FLOTAR O HUNDIRSE

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Meditación Literaria
Por: Oliver Reyes Valencia
“Almas perdidas y ojos abiertos”

~Oliver Reyes
Pienso en poéticas construcciones,
destruidas por ocasiones.
Dime: ¿qué has construido?
Te aseguro que pronto será destruido.
Las construcciones (sueños, ideales, obras) son destruidas por el tiempo o las circunstancias (“pronto será destruido”).
Una meditación para encontrar la dirección
que, a veces, con tantas palabras y acciones, se pierde…
Quizás, en el andar, nunca encontrarás el camino.
Será eterno tu caminar,
pues no se llegó a ningún lugar.
El mundo avanza implacable, reduciendo los esfuerzos humanos a caminar sin llegar a ningún lugar.
Nunca retroceder.
Dar la mano al que apoya,
hasta que el viento deje de fluir.
¿Cuánta altura han alcanzado las personas en la vida como sociedad?
¿Cómo se prevalecen los pensamientos unidos
y las acciones humanas establecidas
para un funcionamiento correcto de la masa?
La rutina de siempre…
caminando hacia una misma dirección,
confundidos todos y cegados muchos.
A todos los que dijeron que querían cambiar algo,
y nada han cambiado…
A los que dicen que van a volar,
pero no tienen alas.
A los que dicen que van a cantar,
pero no tienen voz.
A los que dicen que van a caminar,
pero no tienen pies.
A los que dicen que van a dibujar,
pero no tienen manos.
A los que dicen que van a mirar,
pero no tienen ojos.
Los humanos prometen pero no actúan (volar sin alas, cantar sin voz), víctimas de su propia falta de convicción ante un mundo que exige más de lo que pueden dar.
A todas esas personas que algo quieren hacer,
pero no se convencen,
no encuentran esa motivación necesaria.
Quizás, en los últimos días de su vida,
esa sea la cosa
a la que querrán haber dedicado más tiempo.
Quieres dedicar tiempo
cuando ya no te queda.
El sistema los consume: desgasta sueños y los deja con arrepentimiento tardío (“Quieres dedicar tiempo cuando ya no te queda”).
Las personas tienden a hundirse…
También tienden a mantenerse a flote
Flotan por unas cosas
y se hunden por otras.
Es algo del ser humano,
como un barco flotando en el mar,
de acero pesado
que no se hundirá
a menos que la adversidad
sea más grande que el barco.
Como humanos, enfrentamos adversidades.
Depende de nosotros: si nos
hundimos en el mar
o nos mantenemos a flote.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.