FALLÓ LA LIMPIA EN LA PGJE: EFRAÍN NARANJO

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    Antes, el ombudsman local, Roberto Chapula de la Mora, informó que fue puesto en libertad el último agente de la PGJE que se encontraba arraigado en las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), luego del operativo del 15 de febrero pasado.

    En aquella fecha, la procuradora general de Justicia, Yolanda Verduzco Guzmán, aceptó que podría haber al menos un 20 por ciento de elementos de la corporación que pudiera estar involucrado en actividades ilícitas, en filtrar información a criminales y otras.

    En entrevista, Efraín Naranjo señaló que en relación a los agentes que la Armada se llevó por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, de los cuales quedan tres detenidos, resulta un porcentaje superior al 90 por ciento de policías a quienes no les comprobó ninguna irregularidad.

    “Sería un porcentaje superior al 90 por ciento de error, de falla, y por lo tanto no se puede decir que haya sido un éxito. Esos tres no representan el porcentaje que la procuradora dio a conocer, que era un porcentaje alto el que estaba infiltrado en la Procuraduría”.

    Reiteró que este operativo de la Armada fue ilegal, pues no traían ni orden de aprehensión ni los elementos fueron sorprendidos en fragancia, además de que los agentes fueron torturados.

    Insistió en que las fuerzas armadas deberían estar fuera de las calles, pues las policías municipales, estatales y federales deberían estar prevenidas, capacitadas. En las calles previniendo, coordinándose, viendo la forma de hacer bien las cosas.

    “Para suplir a quien en los hechos viene fungiendo como ministerio público por la guerra declarada por (Felipe) Calderón, totalmente sin visión inteligente de una estrategia a corto y mediano plazo”.

    Al cuestionarle qué haría falta para que las corporaciones policicas recuperen la confianza de la sociedad, respondió: “Depurarlas, tener que sacar a la gente que está infiltrada y poner una policía confiable en donde la gente pueda guarecerse, porque ahorita decimos ‘aquí está un policía, mejor me voy’”.

    “No hay confianza”, insistió, y para recuperarla se debe tener un proceso de depuración y de recuperación, fortalecimiento y formación de policías “que realmente sean confiables; se ocupa dinero, un presupuesto considerable para que la policía no se corrompa”.

    —El policía es amigo o enemigo —se le cuestionó.

    —Actualmente no lo vemos como amigo, ni hace 20 años, sobre todo la PGR nunca la hemos visto como amiga, lo hemos visto como enemigo porque era gente que llegaba y detenía a la gente de una manera totalmente ilegal y las golpeaban y andaban llenos de joyas, cintos, pantalones igual, zapatos de animales en peligro de extinción, te dabas cuenta que eran carísimos.