*Satisface a organizaciones ambientales y ONG’s la suspensión de obras en la Laguna de Cuyutlán
Alfredo Quiles Cabrera| CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- Diversas cooperativas de pescadores, salineros, ambientalistas y organizaciones defensoras de derechos humanos aplaudieron el resolutivo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que frenó, de momento, el proyecto del Nuevo Puerto de Manzanillo-Cuyutlán que pretendía construirse en dicho Vaso Lacustre con “afectaciones graves y un fuerte impacto ambiental en la zona”.
A través de las redes sociales, las organizaciones exigieron la cancelación permanente del proyecto del Puerto Nuevo Manzanillo en la Laguna de Cuyutlán, ante la posibilidad de que la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona), dependiente de la Secretaría de Marina, pueda solicitar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en su modalidad Regional, que incorpore de manera integral la totalidad de las obras.
La construcción de un puerto en la Laguna de Cuyutlán no es social, económica ni ambientalmente viable, advirtieron las cooperativas de Apicultores, de Salineros, de Pescadoras, las redes Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes” (Red TDT) y Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA), entre otras.
Pidieron la derogación de los decretos presidenciales en la materia: Acuerdo por el que se delimita y determina el recinto portuario del Vaso II del Puerto Laguna de Cuyutlán, en Manzanillo, Colima, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de agosto de 2023; y el Decreto de habilitación del puerto de Laguna de Cuyutlán ubicado en el Municipio de Manzanillo, en el Estado de Colima, publicado en el DOF el 23 de noviembre de 2023.
Para las cooperativas, de llevarse a cabo este proyecto el Estado tendrá la pérdida de biodiversidad, cambio climático y contaminación tóxica.
Consideraron que hay que impulsar un programa de conservación, restauración y desarrollo sostenible para las comunidades tradicionales, así como su uso como espacio de educación ambiental, adaptación y mitigación de los efectos negativos de esta crisis.
Asimismo, ampliar el reconocimiento como sitio Ramsar (humedales designados de importancia internacional por sus valores ecológicos, de biodiversidad y para el sustento humano) a los vasos I y II, y realizar la consulta y creación de las áreas naturales protegidas terrestres, lagunares y marinas necesarias y actualmente en trámite.
De la misma manera, solicitaron poner en marcha políticas públicas, inversión y programas que apoyen de manera real y permanente a salineros, agricultores, apicultores, cooperativas pesqueras, iniciativas de ecoturismo, conservación y estudio y demás actividades comunitarias que dependen de la salud de la laguna.
Afirmaron que no aceptarán que se venda como “progreso” o “desarrollo” la destrucción del ecosistema e hicieron un llamado a la población para mantenerse activa frente a un proyecto que “traería más destrucción, más contaminación y más problemas para Colima”.
Es de señalar que, el pasado 19 de enero la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) frenó el proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo en el vaso II del sistema lagunar de Cuyutlán, al considerar que provocaría impactos ambientales no evaluados y riesgos potencialmente irreversibles para este ecosistema.
La decisión fue emitida por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), que determinó que las modificaciones presentadas por la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) al proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” rebasan el alcance del estudio de impacto ambiental original. Por esta razón, la dependencia federal resolvió concluir el trámite iniciado en agosto de 2025 y ordenó su archivo.
De acuerdo con la resolución, aunque la Asipona presentó una alternativa para reconfigurar el puerto con el fin de reducir las afectaciones al manglar y el impacto directo sobre las islas Cocodrilo I y II, la DGIRA advirtió que estos cambios implican una redistribución integral del puerto. Esto, a su vez, generaría nuevas obras, dragados y el uso de superficies no contempladas en el proyecto original, lo que provocaría alteraciones hidrodinámicas y el trasvase de sedimentos en el sistema lagunar.
La autoridad ambiental subrayó que estas modificaciones tendrían efectos acumulativos sobre los cuatro vasos que conforman la laguna de Cuyutlán, con la posibilidad de causar “daños permanentes e irreversibles al ecosistema”.
Además, la Semarnat señaló que incluso con los ajustes propuestos, el proyecto contempla la remoción de manglares, un ecosistema protegido por la legislación ambiental nacional. También advirtió que durante la operación del puerto se prevén cambios en la calidad del agua, lo que afectaría a diversas especies y provocaría la pérdida de la funcionalidad ecológica del sistema en el largo plazo.
La dependencia federal consideró que el proyecto pone en riesgo especies marinas y costeras de la región y alertó que no existe garantía de que los contaminantes generados no se dispersen hacia los vasos III y IV, donde actualmente se desarrollan actividades pesqueras y salineras.
Cabe recordar que este proyecto ha generado oposición entre pescadores, salineros y grupos ambientalistas, quienes han advertido sobre los posibles daños al sistema lagunar de Cuyutlán.

