La Subdirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud estatal señaló que dado que entre el 30 y 40 por ciento de las infecciones del VIH se pueden presentar en la etapa de gestación, el 50 por ciento durante el parto y entre el 10 y 20 por ciento en la lactancia, se realizan detecciones a las embarazadas y se proporciona atención especial a las que dan positivo al VIH con tratamiento antirretroviral durante el embarazo y profiláctico en el parto, a fin de proteger del virus al niño por nacer.
En este sentido, puntualizó que existe un riesgo de infección del 35 por ciento si a la madre no se otorga el antirretroviral y si tiene lactancia materna prolongada; del 20 por ciento si no tiene tratamiento y no hay lactancia y el 3 por ciento si tiene tratamiento, no hay lactancia materna y si se practica cesárea.
Indicó que para evitar la transmisión vertical en los 8 menores hijos de mujeres infectadas de VIH se da consulta especial en VIH -la cual incluye controles de peso y talla y vacunación- y medicamento tanto a la madre como al niño, programándose la cesárea. Agregó que es en la etapa del parto en donde se pone especial atención para prevenir la infección en la niña o niño por nacer.
Abundó que no se permite que la madre dé pecho al niño porque en la leche materna se encuentra el virus, de ahí que se proporciona lácteo artificial al recién nacido hasta los seis meses.
Así mismo, dijo que la dependencia estatal paga a un servicio particular por los exámenes especiales que cada tres meses se realizan a los menores, dándose así seguimiento durante un año. Si en ese lapso sale negativo al VIH, se da de alta al menor.
De esta manera se contribuye al cumplimiento de la meta II.044 del Plan Estatal de Desarrollo 2009-2015 (PED), en el sentido de garantizar la cobertura de tratamiento antirretroviral al 53.9 por ciento de personas con VIH/SIDA.





